jueves, 2 de abril de 2015

ZORRA CON SUERTE

Soy una zorra con suerte. Me llamo Alexia. Me inspira Alexus Winston.

A mis 36 años puedo decir que mi trayectoria sexual ha sido muy intensa. Llevo media vida follando. Empecé a tener sexo con 18 años, en el verano de transición del instituto a la universidad. Fue un verano de fiestas locas. Ni me acuerdo con cuántos hombres y mujeres tuve sexo. En la universidad empecé a buscar un marido que me arreglase la vida. Me casé por primera vez con 25 años y por segunda con 30, pero a escondidas seguía teniendo sexo con gente guapa y libertina. Cuando me quería divorciar hacía llegar unas fotos subiditas de tono a mi marido de turno. Me casé por última vez con 34 años. Diréis que soy una puta y una zorra, pero os quedáis cortos.

Al casarme con mi actual marido nos fuimos a vivir a una nueva urbanización. Allí me fijé en un chico más joven que yo. Vivía con sus padres. Hicimos amistad sin que nadie lo supiese. Sabía que tenía novia, pero me reconoció que, después de dos años, aún no habían tenido sexo. Era una noche de verano calurosa. Todos de viaje, mi marido, sus padres, su chica.


-David, no sé cómo sigues con tu chica.
-Nos queremos.
-Pero no os deseáis.
-Sí la deseo.
-Entonces tu chica es una estrecha. Pierdes el tiempo con ella. A tus 24 años tenías que estar follando a tope.
-Lo sé.
-Seguro que se te ha pasado por la cabeza tener sexo con alguna mujer, ¿verdad?
-Sí.
-Dime, ¿con quién te mueres de ganas de follar? ¿La conozco?
-Contigo.
-¿Conmigo?
-Sí, pero estás casada.
No lo pude evitar. Me eché a reír.
-Por favor, David. No seas ridículo. No te tiene que importar que esté casada. He puesto los cuernos a mis tres maridos.
-¿Tienes amante?
-Nunca he tenido amante. Follo cuando me apetece y con quien me apetece.
-Entonces eres una puta y una zorra. ¡Perdón!
-¡Eeeh! No me pidas perdón. Sí soy una puta y una zorra. Y me excita que me lo digas. Me pones muy caliente.
-Tú a mí me llevas poniendo caliente desde que te conozco.


Me acerqué a David, le besé, le puse la mano en la entrepierna. Tenía la polla dura.
-Estamos solos. Follemos toda la noche.
-Sí, sí.
Nos comimos a besos, nos desnudamos, nos acariciamos. Estábamos calientes. Teníamos ganas de sexo.
-Me muero por comerte enterita.
-Ven.
Le cogí de la mano. Fuimos hasta el sofá, me senté, me abrí de piernas.
-Soy tuya.
David se arrodilló, empezó a besarme los muslos, se quedó mirando mi sexo.
-Qué bonita eres.
-Cómeme.
David empezó a cubrir de besos mi sexo y mi clítoris, luego a pasar su lengua por donde antes me besó, por fin, metió su lengua muy dentro de mi sexo a la vez que presionaba mi clítoris con sus dedos. Luego al revés, metió sus dedos en mis sexo, los deslizaba despacio, deprisa, levantó mi clítoris y lo besó, lo lamió y lo presionó con su lengua, con tanta intensidad que tuve un orgasmo.


Quería la polla de David dentro de mi sexo. Quería follar duro. Le pdí que se sentase en el sofá. Su polla estaba erecta. Me abrí de piernas en arco de triunfo sobre él, apoyando las rodillas en el sofá, cogí su polla y descendí sobre ella. La polla de David dentro de mi sexo ¡Fantástico! Empecé a cabalgar. A veces paraba para besarle, jugábamos con nuestras lenguas de manera natural, instintiva, besaba mis pechos, mis pezones. Luego seguía cabalgando. Me detuve para cambiar de postura. Me di la vuelta, cogí su polla dura, me senté sobre ella deslizándola dentro de mi sexo.
-Alexia, me vuelves loco –me dijo al oído.
-Calla, y fóllame duro.
David me sujetó por la cintura, empezó a embestirme. Yo me excitaba el clítoris. Quería otro orgasmo. David se dio cuenta.
-¿Quieres más, verdad, zorra?
-Sí, sí.
David me embistió con tal furia y yo me frotaba el clítoris con tanta intensidad que tuve mi segundo orgasmo.


-Sigamos follando –dijo David.
-Sí, sí.
Nos pusimos de pie, de frente.
-Qué puta eres, qué zorra eres. Me gustas.
Besé a David.
-Fóllame como quieras, pero que sea duro.
David metió su polla en mi sexo y me levantó, cogiéndome del culo. Me abrecé a él. Me llevó al dormitorio. Nos tendimos sobre la cama. Empecé a sentir sus embestidas, profundas. Tengo que reconocer que ningún hombre me había metido la polla tan adentro. A veces paraba para besarme. Me gustaba que se apoyase sobre los brazos extendidos y me metiese la polla muy adentro a la vez que me llamaba “puta” y “zorra”. Me excitaba. Paró, sacó su polla y presionó mi clítoris. Tuve mi tercer orgasmo.


-Esto no ha terminado –dijo David.
-¿Cómo quieres que termine?
-¡Qué puta y qué zorra eres! Sólo puede terminar de una manera.
David estaba de pie. Me arrodillé delante de él. Le cogí la polla, empecé a masturbarle, a chuparle las pelotas y la polla hasta la puntita. Me metí la polla durísima en la boca y empecé a hacerle una paja de alucinar. Le miré a los ojos.
-No pares. Sigue hasta el final.
Obedecí. En unos segundos David se derramó llenando mi boca de su jugo delicioso. Luego unos chorros de semen adornaron mi carita de zorra. Recogí el semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Eres deliciosa.
-Seguro que quieres más.
-Sí.
-Mañana más.



Estuvimos follando sin descanso durante una semana. Grabamos un vídeo que hice llegar a mi marido, del que ya me he divorciado. David y yo llevamos nueve meses de sexo sin límites. Pura fantasía hecha realidad.

martes, 3 de marzo de 2015

SEXO DURO Y SALVAJE

Ya sólo practico sexo duro y salvaje. Me llamo Angie. Me inspira Angie Savage.

Me inicié en el sexo con 18 años, con mi primer novio; me follaba los fines de semana, pero me cansé de él; yo quería más. En la universidad cambié de novio tres veces, pero más de lo mismo, y a los tres los dejé. En mi último año de carrera leí un anuncio que decía Fiesta loca para chicas malas. Sólo entran las diez primeras en llegar. No me lo pensé dos veces y acudí a la fiesta, fui la primera; rápido me vi acompañada por todos los tíos que me diese la gana tener, todos a mi disposición, todos para tener todo el sexo que me diese la gana; no recuerdo a cuántos tíos me follé, ni cuántos me follaron, pero salí siendo otra mujer; me di cuenta de que en verdad era una zorra a la que le gustaba que la follasen duro y salvaje. No me perdí ninguna de esas fiestas. Me empezaron a llamar la Superfolladora, la Superzorra. Una de esas fiestas se convirtió en un gangbang en el que me follaron ¡50 tíos! De todos me gustó uno más que los demás, porque noté que sabía y que le gustaba follar duro y salvaje. Me dijo: “Me gustan las zorras como tú. Te estaría follando duro y salvaje durante horas. Quiero ser tu pareja”.

Días después llamé al chico que tan bien me folló, al único que me folló como siempre quise que me follasen. Nos vimos en mi apartamento. Nos sentamos en el sofá.
-David, ¿de verdad quieres ser mi pareja?
-Sí.
-¿No te importa que sea una zorra? Tengo 23 años y ya he follado con más de 300 tíos –se lo pregunté mirándole a los ojos, metiéndole mano en sus pantalones y cogiéndole las pelotas y la polla.
-Angie, querida, sólo me importa follare duro y salvaje –me contestó metiendo una mano en mi short y empezando a frotar mi sexo.
-Si me follas duro y salvaje seré tu pareja, pero seguiré follando con otros tíos –y le hice sentir mis labios calientes en los suyos.
-Cuanto más folles con otros tíos, más duro y salvaje te follaré –y metió su lengua en mi boca –pero antes deja que te coma enterita. Quiero tu sexo.
Aluciné. David era el hombre que siempre había buscado. Le gustaba que su chica fuese una zorra, le excitaba que lo fuese. Con David podría ser una zorra con toda libertad. Necesitaba a David, lo necesitaba para sentirme muy zorra y muy mujer.
  

David no perdió un segundo. Me desnudó, abrió de piernas, se arrodilló y comenzó a frotar y lamer mi sexo. Metió la lengua hasta muy adentro de mi sexo, luego la pasó por mi clítoris. Mis latidos se aceleraban.
-Sigue, David, sigue. Me está gustando.
-A mí también.
Nadie me había practicado el sexo oral de una manera tan sensual, tan excitante, tan excitante que me entraron unas ganas locas de comerle la polla.
-David, quiero tu polla, ahora.
David se puso de pie delante de mí. Le bajé los pantalones y el slip, y su polla dura saltó como resorte golpeándome en la cara. Le agarré la polla, se la levanté, le chupé las pelotas, le pasé la lengua de abajo a arriba, hasta la puntita, y metí su polla en mi boca.
-Me gusta, me gusta –dijimos a dúo.
Seguí chupando, disfrutando como la zorra insaciable que soy.
-¿Hacemos un 69? –me preguntó David.
-Sí, sí.
Cogidos de la mano fuimos hasta el dormitorio, deshicimos la cama y nos tumbamos en ella. Cuanto más me chupaba el sexo, más le chupaba la polla, cuanto más excitaba mi clítoris, más fuerte le agarraba la polla y con más pasión se la chupaba. Nunca ningún hombre me había comido como David me estaba devorando. Nunca a ningún hombre le estaba comiendo la polla como se la estaba devorando a David. Estaba siendo fantástico, tanto que tuve un orgasmo fabuloso, pero lo mejor fue que mientras lo sentía fui capaz de agarrarme fuerte a la polla de David y el siguió lamiendo mi sexo y mi clítoris.


-Angie, zorra, ahora te voy a follar duro y salvaje.
-Sí, sí, llámame zorra, que me pone a mil, y fóllame duro, muy duro, salvaje, muy salvaje.
David me puso a cuatro patas, acarició mi sexo, presionó mi clítoris. Gemí.
-Fóllame duro, fóllame salvaje.
David cogió su polla, con ella dio golpecitos en mi culo, en mis muslos y en mi sexo. Deslizó su polla dentro de mi sexo, despacio, hasta muy adentro.
-¿Te gusta?
-Me gusta.
-¡Qué zorra eres!
-Soy muy zorra.
David empezó a embestirme sin cortarse un pelo. Sus embestidas eran brutales, feroces, profundas. A veces me azotaba en el culo. Entonces le pedía que me follase más, que no parase. David obedecía. Me sujetaba fuerte y me embestía con más y más fuerza. Me metía la polla hasta muy adentro, hasta donde ningún hombre me la había metido. Sentir su polla dura tan adentro de mí me hizo sentir muy zorra. Y cuando me sentía más zorra que nunca tuve mi segundo orgasmo.


Pero yo quería más.
-Vuélveme a follar duro y salvaje.
-¡Qué zorra eres!
-Soy más zorra de lo que imaginas.
David me tendió boca arriba, me abrió de piernas, agarró su polla dura, se acercó a mí, deslizó su polla dentro de mi sexo. Empezó a follarme con más ganas que antes. Hubo un momento en el que paró, se tendió sobre mí, me dio un beso que me cortó la respiración a la vez que me metió la polla hasta el fondo. Aluciné.
-Me gusta lo zorra que eres, lo bien que follas, lo bien que follo contigo. Eres la mejor.
-Sigue follándome duro y salvaje. Eres el hombre que mejor me ha follado.
David se puso detrás de mí, me abrió de piernas, metió su polla en mi sexo, empezó a embestirme, pellizcaba uno de mis pezones mientras frotaba mi clítoris. Alucinaba. No tardé mucho en tener el tercer orgasmo.


-Sólo falta una cosa –dijo David.
-La que más me gusta –le dije poniendo carita de viciosa.
David se puso de pie, yo me arrodillé delante de él, le agarré fuerte la polla y se la empecé a chupar con una pasión que sólo se podía saciar de una manera… David se corrió a chorros. Cubrió mi cara con su semen, llenó mi boca. Me relamí. Gocé.
-Eres la mejor.
-Quiero ser tu pareja –le dije.
-Que la mujer más zorra quiera ser mi pareja me parece fantástico.
-Quiero que me folles duro y salvaje todos los días.
-Te follaré duro y salvaje siempre.

Sigo follando con otros hombres, porque me gusta, porque lo necesito para follar con David con más ganas, porque a David le excita, cuando le cuento lo que he hecho con otros hombres me folla más duro y salvaje. Somos la pareja perfecta.

lunes, 2 de febrero de 2015

INFIEL POR NATURALEZA

Soy infiel por naturaleza. Me llamo Emma. Me inspira Ashley Emma.

He sido infiel a todos mis novios, parejas y maridos. No lo puedo evitar. Tuve mi primer novio con 18 años, y al mes ya le puse los cuernos con el novio de una amiga. Al segundo novio le fui infiel con el novio de mi hermana. ¿Por qué era infiel? Porque no lo podía evitar. En cuanto tenía novio o pareja estable sólo deseaba tener sexo con otro hombre. Me casé con 25 años. Creí que casándome las cosas iban a cambiar, pero no fue así. A mi primer marido le fui infiel con tres amantes sucesivos. Nos divorciamos a los cuatro años. A los seis meses me eché una pareja estable, pero le fui infiel con dos amantes a la vez. Llegué a la conclusión de que soy infiel por naturaleza. A los 32 años me casé por segunda vez, y sigo casada, mi marido viaja mucho y tiene mucho dinero, sería tonta si me divorciase. Se sucedieron los amantes. Sí, soy una zorra.

Mi último amante es David. Lo conocí en un bar de copas. Los dos estábamos solos y nos sentimos atraídos. Tomamos unas copas y le propuse que me acompañase a casa.
-Pero estás casada.
-Mi marido está de viaje.
-Y quieres una noche de sexo.
-Sí, de mucho sexo, de sexo salvaje, de sexo duro.
-Emma, eres una zorra.
-Soy más zorra de lo que imaginas.
-Demuéstramelo.


Tardamos poco en llegar a casa, y menos tardé en desnudarle. De inmediato agarré su polla, empecé a masturbarle y chupársela, saqué la lengua y empecé a darme golpecitos en ella con su polla dura, también me di golpecitos en los pechos. Me gustaba la polla de David, grande y dura como un bate de béisbol llenaba mi boca. Le chupé las pelotas, la polla de abajo a arriba. Me gustaba, me gustaba con locura.

David me puso de pie, me desgarró la blusa, me quitó el wonderbrá, me sujetó los pechos y pasó la lengua por ellos. Me quitó la falda, me quitó las bragas, me sentó en una silla y me abrió de piernas. Comenzó a acariciar mi sexo, mi clítoris, mi temperatura empezó a subir, a cada segundo me sentía  más y más excitada. Me gustaba sentir su lengua dentro de mi sexo y presionando mi clítoris más y más. Gemía de placer. El placer fue máximo cuando metió su lengua dentro de mi sexo, presionó mi clítoris con sus dedos y mientras tenía mi primer orgasmo lamió mi clítoris.


-Ahora te voy a follar duro.
-Sí, fóllame duro y salvaje. Soy tu zorra.
David me puso de pie y metió su polla entre mis piernas. Yo la apreté fuerte con mis muslos calientes. Él empezó a deslizar la polla entre mis piernas. Me gustaba. Luego me abrió de piernas, agarró su polla y con ella me dio golpecitos en el sexo. Me hacía sentir muy zorra. Me gustaba.
-Fóllame, fóllame.
David me tendió en cama, me abrí de piernas, agarró su polla, la deslizó dentro de mi sexo, se tendió sobre mí y empezó a follarme a lo grande, sentía su polla tan dentro de mí que empecé a alucinar. Sus embestidas eran profundas e intensas. Me estaba follando de verdad.
-Me gusta follarte.
-Sigue, sigue.
David me puso a cuatro patas. Con su polla me dio golpecitos en las nalgas y acarició mi sexo. Me excitaba. Pero quería que me follase.
-Fóllame como a una perra, como a una zorra.
David agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Sus embestidas eran cada vez más brutales. Estaba poseído. Me follaba duro, me follaba salvaje. Yo alucinaba. Ningún hombre me había follado con tantas ganas.
-Fóllame, fóllame.
David aceleró el ritmo de sus embestidas.
-Fóllame hasta que te corras.
Pero David no se corrió, fui yo la que tuve otro orgasmo. Me desvanecí sobre la cama. David se tendió sobre mí.
-Emma, eres fantástica.
-Quiero tu polla.


David se puso en arco de triunfo sobre mí. Su polla apuntaba a mi boca. Cogí su polla, empecé a masturbarle, a chupársela, a comérsela. Mmmmm. Él disfrutaba, yo disfrutaba.
-Tienes una polla deliciosa.
-Sigue, sigue.
Seguí y seguí, más y más deprisa hasta que David se derramó. Llenó mi boca y adornó mi carita de viciosa con su jugo delicioso, me relamí.


Sigo casada, pero David sigue siendo mi amante, el amante que más duro y salvaje me ha follado. Soy infiel, soy una zorra, soy feliz.

sábado, 3 de enero de 2015

ADÚLTERA PARA FOLLAR DURO

Diréis que soy una zorra. Me llamo Raquel. Me inspira Phoenix Marie.

Antes de  casarme follé tanto como pude con tantos hombres como fui capaz, pero una vez casada sólo follaba con mi marido. ¿Me volví una estrecha? No. Empecé a tener sexo con mujeres. Cuando lo supo mi marido le pareció bien. Decía que no lo consideraba una infidelidad y que le resultaba excitante. La cosa empezó a cambiar cuando supo que sólo me lo montaba con Selena, un encanto de chica con la que me entiendo en todo.
-¿Sabes una cosa? Cuando te lo hacías con varias mujeres me gustaba, me provocaba ganas de follarte.
-Es verdad. Ya no me follas como antes. Y no es que antes me follases duro.
-Si fueses una zorra te follaría duro.
-¿Qué tengo que hacer para que me veas como una zorra?
-Follar con otros hombres.
-¿Con quién, por ejemplo?
-Con David.
-Pero es tu mejor amigo.
-Por eso. Así te vería como una zorra de verdad, de las que me ponen la polla dura.
-Tú lo has querido.

Salí de casa. De camino al coche llamé a David.
-¿Vas a estar en casa?
-Sí.
-Estaré allí en diez minutos. Vamos a follar duro.
-¿Cómo dices?
-Vamos a follar duro. ¿Has entendido?
-Sí. Pero, ¿y tú marido?
-A la mierda mi marido. Dice que quiere que sea una zorra de verdad. Pues lo voy a ser. ¿Te importa?
-Me parece fantástico.


Llegué a casa de David más caliente que una gata en celo. Él me recibió con una sonrisa, me abrazó, me besó, puso sus manos en mi culo, me acercó a él y me hizo sentir su polla dura. No puede resistirme: le empecé a desnudar, me arrodillé, le desbroché los tejanos, le saqué la polla del slip y empecé a chupársela con pasión. ¡Mmmm! Me gustó mucho, muchísimo. Le empecé a hacer una paja, y cuando paraba era para chupársela con más pasión. Pero, no quería que se corriese.


Me puse de pie, delante de David, que no se cortó. Me quitó la blusa, me sacó los pechos del wonderbra y comenzó a lamerlos.
-Llevo años esperando este momento.
-Creía que eras un amigo de verdad de mi marido.
-Paso de tu marido. Le tomé como amigo para estar cerca de ti, porque sabía que este momento llegaría.
-¿Por qué lo sabías?
-Se ve de lejos que eres una zorra, que tu matrimonio no funcionaba, que no podrías pasar mucho tiempo sin hacerte con un amante.
David me dio la vuelta, me bajó la cremallera de la falda, que cayó al suelo, me tomó en brazos y me llevó a cama. Allí me tumbó boca arriba, me quitó el tanga y empezó a excitar mi sexo y mi clítoris, con sus dedos y con su lengua de fuego. Sus caricias eran cada vez más calientes, igual que las pasadas con su lengua. Cuando no metía su lengua en mi sexo hasta el fondo, con ella presionaba mi clítoris con una intensidad que a cada segundo me acercaba más y más al orgasmo. Gemía.
-Sigue, David, por favor.
David sabía lo que hacía. Metió un dedo dentro de mi sexo, levantó mi clítoris, lo presionó con su lengua y tuve un orgasmo que agitó todo mi cuerpo.


-Raquel, qué bien me ha sabido. ¿Te ha gustado?
-Mucho, muchísmo. Espero que folles igual de bien.
-Sólo sé follar duro.
-Así quiero que me folles.
-Qué zorra eres, y cuánto me gustas por ser una zorra.
-No te imaginas lo zorra que soy.
David no habló más. Cogió su polla con la mano derecha, empezó a acariciarme con ella mi sexo y mi clítoris, hasta que la deslizó dentro de mi sexo, hasta el fondo.
-Demuéstrame lo duro que follas.
David comenzó a embestirme de una manera salvaje, como ningún otro  hombre lo había hecho. Me estuvo follando más de una hora en varias posiciones. En todas me metía la polla hasta el fondo de mi cuerpo, su polla dura como una barra de acero. Entre posición y posición me ofrecía su polla, o me lanzaba yo a por su polla, para chupársela. No sabía de qué tenía más ganas si de chuparle la polla o de que me follase duro.


David me puso a cuatro patas. Metió su polla dentro de mí sexo, me sujetó fuerte de las caderas y reemprendió sus embestidas con locura y desenfreno. Yo alucinaba. Pensé lo tonta que fui por no haber follado antes con David.
-Fóllame, fóllame, fóllame –le pedí David, y él me embestió con más fuerza.
-Fóllame, fóllame, fóllame –le ordené a David y él me folló tan duro que creía que mi sexo iba a echar humo.
De repente, David sacó su polla de mi sexo, me puso boca arriba y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve un segundo orgasmo más alucinante que el primero.



-Quiero tu polla.
David se acercó a mí.
-¿Qué vas a hacer con mi polla?
-Te voy a vaciar las pelotas.
Cogí la polla de David, se la empecé a chupar y chupar, a hacerle una paja a toda velocidad. Quería que se corriese ya, ya, a chorros.
-Sigue, Raquel, sigue.
-¿Te gusta?
-Sí, sí, sí. Me gusta mucho.
Seguí sin cortarme un pelo, seguí como una zorra sin control ni límites. ¡Mmmm! David no pudo contenerse más y se corrió a chorros, por mi carita, cubriéndome con su semen delicioso, me relamí. ¡Mmmm! ¡Qué rico!


-David eres fantástico, follas duro de verdad.
-Y tú eres la zorra que llevo buscando desde hace años.
-Soy más zorra de lo que crees.
-¿Por qué?
-Ya tengo otra persona con la que hago locuras.
-Quiero tener la exclusiva de follarte.
-Y la tendrás. La otra persona se llama Selena. Y vamos a ser un trío.
-Eres fantástica.


Desde hace semanas, Selena, David y yo somos un trío, que sólo pensamos en darnos sexo duro.

jueves, 4 de diciembre de 2014

MI CHICA Y MI AMANTE

He recuperado las ganas de follar. Me llamo Selena. Me inspira Shyla Jennings.

Me inicié en el sexo con mi primer novio durante el verano anterior a iniciar la universidad. Cuanto más follábamos más frustrada me sentía. Ya en la universidad lo intenté con otros chicos, pero la sensación era la misma. ¿De verdad me gustaban los hombres? Llegué a la conclusión de que no. Entonces decidí intentarlo con mujeres, pero decidí ser prudente y elegir bien. No quería que me pasase como con los hombres. Tuve suerte y conocí a Raquel. Con ella empecé a disfrutar del sexo. Cuanto más sexo tenía con ella más sexo quería experimentar, pero sólo con ella. Me convencí de que era lesbiana.

A Raquel le gustaba tener sexo conmigo, pero también tenía sexo con hombres para vivir completa su sexualidad. Y me animaba a tener sexo con hombres. Yo siempre decía no, y ella se comprometió a buscarme al hombre que me hiciese recuperar las ganas de follar.

Una noche, después de unas copas de vino blanco, Raquel y yo comenzamos a tener sexo. Nos desnudamos, acariciamos, besamos. Sentir sobre mí el cuerpo de Raquel me excitaba las ganas de tener sexo salvaje, su cuerpo caliente me volvió loca. Raquel me besaba los labios, el cuello, los pechos, el vientre, los muslos, el sexo, el clítoris, como una diosa, maestra en el arte de provocar placer. Yo me abandonaba a sus deseos, a su apetito, que hiciese conmigo lo que quisiese. Me daba placer intenso, profundo. Sentir su lengua acariciando mi sexo y mi clítoris me ponía a cien, a mil. Perdí el control y sentí un orgasmo.
-Gracias, Raquel, eres maravillosa. Pídeme lo que quieras.

Quería devolver el mismo placer a Raquel. Yo tumbada boca arriba, ella se colocó en arco de triunfo sobre mí. Abrí su sexo y le metí la lengua tan adentro como fui capaz, presioné su clítoris con toda intensidad.
-Sí, querida Selena, sigue.
Seguí lamiendo el sexo de mi chica, que me sabía tan dulce como el almíbar. Quería provocarle un orgasmo tan fabuloso como el que ella me regaló minutos antes.


Entonces me vi superada por una sorpresa. Sentí que me abrían de piernas, que besaban mi sexo, mi clítoris, con suavidad, pero de una manera intensa. En esos momentos estaba dando placer a Raquel y una persona fantástica me estaba dando placer a mí. Cuanto más excitaban mi sexo y mi clítoris más excitaba el sexo y el clítoris de Raquel. Fue fantástico sentir un orgasmo al mismo tiempo que se lo hacía sentir a Raquel.

Cuando Raquel se apartó vi que quien me regaló un segundo orgasmo fue David, el amante de Raquel. Entonces pronuncié unas palabras que llevaba años queriendo decir a gritos:
-Fóllame, fóllame.
David cogió su polla dura, acarició mi sexo y presionó mi clítoris.
-Fóllame, fóllame.
David deslizó su polla dentro de mi sexo. Fui feliz.
-Fóllame, fóllame como quieras.
David se tendió sobre mí. Sentí sus labios en los míos, su lengua dentro de mi boca. Nuestras lenguas se entrelazaron. Sentía sus embestidas, profundas. El placer crecía y crecía.
-Sí, David, sí, fóllame, fóllame.
David se apoyó sobre sus brazos estirados en vertical. Sus embestidas eran cada vez más brutales, intensas, profundas. Veía, sentía que me follaba con todas sus ganas. Yo quería más placer. Con mi mano derecha comencé a frotar mi clítoris más y más, al mismo ritmo que las embestidas de David. Mis gemidos demostraron a David que yo estaba a punto del orgasmo. Entonces sacó su polla de mi sexo y presionó mi clítoris con tanta intensidad que aluciné.


-David, quiero tu polla.
David se acercó a mí, le cogí la polla y se la empecé chupar con tanta voracidad que David disfrutaba tanto que me pedía no parar.
-Sigue, Selena, sigue, un poco más.
Fue fantástico sentir los chorros de semen de David, que me cubrieron mi carita de viciosa y llenaron mi boca de mujer insaciable.


Ahora somos tres, Raquel, David y yo. Disfrutamos del sexo como nunca y yo he recuperado las ganas de follar.

domingo, 2 de noviembre de 2014

SIEMPRE INFIEL

Siempre he sido infiel, y lo sigo siendo. Me llamo Laura Sol. Me inspira Laura Lion.

Me inicié en el sexo con mi primer novio formal, con 21 años. Lo sé, empecé a practicar sexo demasiado tarde. Desde ese momento quise recuperar el tiempo perdido follando con otros hombres. Desde entonces siempre he sido infiel, y he necesitado ser infiel para disfrutar del sexo.

A mi primer novio le fui infiel con tres hombres, no me dio tiempo a más porque se enteró y me dejó. Me quedé como novio a mi último amante, al que fui infiel con cuatro hombres, pero también se enteró de mis zorrerías y me dejó. Fue lo que también pasó con mi tercer y cuarto novio. Una cosa: intentaba que mis novios no me pillasen, pero cuando me aburría del novio me dejaba pillar por él llevándome a casa a mi amante y follando cuando sabía que mi chico iba a entrar en casa. Pensaréis que era una zorra, pero os equivocáis, era infiel dentro de un orden, nunca tuve más de un amante a la vez. Pero, me di cuenta de que tenía pendiente tener varios amantes a la vez. Con mi quinto novio tuve tres amantes a la vez, los tres lo sabían, de hecho eran tres amigos que se llevaban a matar con mi chico y su forma de vengarse era follándome duro en sesiones de sexo salvaje, hacíamos casi de todo: penetraciones en serie uno detrás de otro, dobles penetraciones con una polla en la boca, los tres corriéndose por todo mi cuerpo, en mi carita de viciosa, en mi boca, donde querían correrse. Me pilló mi chico y me dejó.


Volví al sistema tradicional: novio y amante. Tuve suerte con el amante. Os cuento. Era un compañero del trabajo. Le invité a casa un día que mi chico estaba de viaje. Estábamos tomando una copa.
-David, quiero que sepas que tengo novio, pero necesito tener amante para disfrutar del sexo.
-No me importa que tengas pareja, incluso me sirve de estímulo para follarte duro, sin límites.
-Eso quiero, que me folles duro, sin piedad.

David dejó la copa en la mesa, yo también, me abrazó, empezamos a besarnos, me desgarró la blusa, me quitó el wonderbrá, pasó su lengua por mis pechos, me quitó la falda y metió su mano derecha en mis braguitas, empezó a estimular mi sexo, con la mano izquierda sujetó uno de mis pechos y empezó a lamer mi pezón. Yo estaba muy sensible, me excité deprisa.
-Quiero mucho sexo.
-Te daré mucho sexo, todo el que me pidas.
-David, soy tu zorra para todo.
-Laura Sol, si eres una zorra, eres perfecta.
David se arrodilló delante de mí, me quitó las braguitas y empezó a saborear mi sexo. Sentí su lengua dentro de mí, gemí, sentí su lengua excitando mi clítoris, gemí.
-Sigue, sigue, por favor.
David no dijo nada, obedeció. Sentir la lengua de David tan dentro de mí me hacía sentir muy mujer y muy zorra. David metió su dedo dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y empezó a besarlo, a presionarlo con su lengua hasta que… tuve un orgasmo alucinante. Si no me hubiese apoyado en David me habría caído al suelo.


David me cogió en brazos y me llevó a cama.
-Espero que tengas ganas de follar duro, y de tener el orgasmo que has estado esperando toda tu vida.
-Siempre tengo ganas de follar duro.
David me tendió en cama, me abrió de piernas, cogió su polla dura, con ella acarició mi sexo, presionó mi clítoris y luego la deslizó dentro de mi sexo. Nunca una polla estuvo tan adentro de mí. Sentir las embestidas de David, su cuerpo sobre el mío y nuestras lenguas jugando me hacía disfrutar del sexo como nunca hasta ese momento.
-¿Te gusta cómo te follo?
-Sí, sí. Sigue follándome duro.
David me folló duro, sin piedad en varias posturas. En todas me metía la polla hasta muy adentro. En algunas me excitaba los pezones o, mejor aún, el clítoris. Yo alucinaba. Tuve mi segundo orgasmo después de que David metiese su polla hasta el fondo a la vez que con sus besos no me dejaba respirar, luego sacó su polla y presionó mi clítoris con tanta intensidad que todo mi cuerpo se agitó.


-Todavía queda un poco más.
-¿Qué queda?
-Demuéstrame que eres muy zorra.
-Ahora mismo.
Me lancé a su polla, la agarré y le empecé a hacer una paja a toda velocidad a la vez que le hacía una mamada de verdad, sin cortarme un pelo. Quería demostrar a David que era la zorra con la que todo hombre quiere tener sexo.
-Sigue hasta el final. Quiero correrme a chorros.
Obedecí como una zorra sumisa. Chupé, chupé y chupé una polla dura que me estaba sabiendo deliciosa, y aceleré el ritmo de la paja hasta que David perdió el control y empezó a correrse: un chorro llenó mi boca de semen, uno impactó en mis pechos, otro en mi carita de viciosa y otro en el paladar. Aluciné.


Tengo 28 años. He cambiado de novios, voy por el décimo, pero David sigue siendo mi amante, porque me da todo el sexo que necesito y con él me atrevo a ser muy zorra.

jueves, 2 de octubre de 2014

SOY TU GATITA CALIENTE

Ahora mi vida sexual es completa. Me llamo Gisela. Me inspira Gisselle Monet.

Me inicié en el sexo con mi novio a los 17 años. Fue frustrante porque deseaba a otro hombre, a un profesor del instituto que me daba clase. Para superar esa frustración comencé a tener sexo con mi amiga y compañera Nuria, que también se moría por tener sexo con el profesor en cuestión. A las dos nos gustaba tener sexo entre nosotras, nos servía para realizar muchas de nuestras fantasías sexuales, excepto la de follar con nuestro profesor favorito.

Una mañana del mes pasado me despertó un whatsapp de Nuria, que decía: “Gisela, quiero que vengas a la dirección … Te tengo una sorpresa”. No me pude resistir porque cuando Nuria dice “sorpresa” está queriendo decir “sexo del bueno”.

Nuria me recibió ligerita de ropa. Nos empezamos a besar, acariciar y nos desnudamos. Me cogió de la mano y me llevó hasta el dormitorio. Nos tendimos sobre la cama y empezamos a excitarnos. Nuria me besó la boca, el cuello, los pechos, el vientre, los muslos, el sexo, el clítoris. Gemí. Sus besos y sus caricias con dedos y lengua me excitaban aún más y me acercaban a cada segundo un poco más al orgasmo, pero entonces…
-¿Por qué paras? –pregunté a Nuria.
-Sigue tumbada, quiero que me comas, mientras un hombre de verdad termina lo que he empezado.
Nuria vino a mí, se arrodilló en arco de triunfo sobre mi cara y me ofreció su sexo. Lo besé y abrí con mis dedos, pasé la lengua de abajo a arriba, hasta el clítoris, que saboreé con deleite. Siempre me gustado disfrutar del sexo de Nuria.
Fue entonces cuando sentí, que él saboreaba mi sexo, que lo abría, que una lengua viva me excitaba. También saboreaba mi clítoris, y lo presionaba. Quien me estaba llevando al orgasmo lo hacía con delicadeza y pasión. Y cuanto más me excitaba, más excitaba yo a Nuria. Si él pasaba su lengua por mi sexo, yo la pasaba por el sexo de Nuria, si el pasaba su lengua por mi clítoris, yo la pasaba por el clítoris de Nuria, si él presionaba mi clítoris, yo presionaba el de Nuria. Así las dos llevamos al orgasmo.

 Nuria se apartó. Entonces vi que ese hombre de verdad era David, mi profesor favorito del instituto. No me pude controlar.
-¡Fóllame! ¡Fóllame duro! Siempre he querido que me follases.
David agarró su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo. Luego se tendió sobre mí. Empezamos a besarnos. Empecé a sentir sus embestidas, profundas, intensas. Me follaba con ganas.
-Gisela, eres la princesita con la que siempre he querido tener sexo.
-Soy tu gatita caliente. Sigue follándome, por favor.
Probamos varias posturas –él encima de mí, yo encima de él, a cuatro patas y más–, pero David siempre me hacía sentir su polla dura muy adentro. A veces paraba, sacaba su polla de mi sexo, presionaba mi clítoris y volvía a deslizar su polla dentro de mi sexo. Hubo un momento en el que David se sentó sobre la cama, yo sentada sobre él dándole la espalda, su polla dentro de mi sexo, él excitando mi clítoris con sus dedos, yo al borde del orgasmo. Gemí. David me tendió en cama boca arriba, me abrió de piernas y con su polla presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve un orgasmo que agitó todo mi cuerpo.

-David, quiero más, quiero tu polla.
-¿Quieres jugar, gatita caliente?
-Sí, sí, quiero jugar con tu polla dura.
David se tendió sobre la cama, yo fui a su polla, la agarré y empecé a masturbarle, a chuparle la polla con pasión. Tener la polla de David dentro de mi boca a la vez que le hacía una paja me estaba haciendo perder el control. Quería más.
-Sigue, sigue –me dijo David.
Aceleré el ritmo de la paja que le hacía, le chupaba la polla con más y más ganas y… David me regaló lo que yo más quería en ese momento. Se derramó y su semen cubrió mi carita de viciosa y mis pechos. Recogí el semen de mis mejillas y me chupé los dedos. Nuria, que estuvo mirando mientras David me follaba se acercó a mí y con su lengua recogió el semen que adornaba mis pechos. Las dos nos besamos delante de David.
-Sois fantásticas.


Ahora los tres somos un trío fantástico. Nuria y yo seguimos montando nuestros numeritos, y disfrutamos más que antes porque a David le gusta, le excita y nos folla duro. ¡Qué bien nos lo pasamos los tres!