miércoles, 3 de agosto de 2016

INFIEL EN MI BODA

Fui infiel el día de mi boda. Me llamo Samantha. Me inspira Sammi Tye.

Nunca he sido mujer de un solo hombre. Me inicié en el sexo con 20 años teniendo claro que nunca iba a tener una pareja estable, que quería follarme al mayor número de hombres. Participaba en sex parties, en las que el único objetivo que tenía era pasar un buen rato teniendo sexo con un hombre, con dos, con tres… En una de esas fiestas llegué a estar con ocho a la vez, fue un ganbang fantástico. En esos años locos tuve media docena de parejas abiertas y me follé a más de doscientos tíos. Pero pasaron los años, cumplí 28 y pensé que iba siendo hora de cazar un marido que me diese una vida llena de lujos. Me fijé en un médico de alto nivel profesional. Para conquistarle le daba sexo de calidad y le fui fiel en los seis meses de noviazgo. Sin embargo, me falló el día que nos casamos. Después de darnos el “sí quiero” y firmar ante el juez nosotros y los testigos, llamaron a mi marido de la clínica en la que trabaja para realizar una operación.
-¿No hay más médicos en el hospital? –pregunté a mi marido.
-Es mi paciente. La operación tiene que ser ahora, que han llegado los riñones para hacerle el trasplante.
Mi marido se fue al hospital. ¿Qué podía hacer yo?


Faltaban dos horas para que empezase la cena en el hotel que contratamos para celebrar la boda. Mi coche lo conducía uno de los testigos de boda.
-No quiero estar sola en mi boda.
-Samantha, sería un placer acompañarte –dijo David.
-Un placer sería que hoy un hombre de verdad me diese mucho sexo.
David pisó el acelerador para llegar pronto al hotel. Llegamos los primeros. Fuimos a la habitación que había reservado para pasar la primera noche de casada.
-Te voy a follar tan duro como soy capaz.
-Eso quiero. Pero antes cómeme enterita.
David no perdió un segundo. Me llevó hasta la coqueta para que me apoyase con los brazos en ella. Se arrodilló, me quitó la falda y las braguitas, me abrió de piernas y pasó la lengua por mi sexo. ¡Empezaba la fiesta! Abrió mi sexo con los dedos y deslizó la lengua dentro de mi sexo. Yo empecé a gemir. Mis gemidos subieron de tono cuando empezó a excitar mi clítoris con sus dedos y su lengua. Deslizó un dedo dentro de mi sexo y a moverlo a la vez que lamía mi clítoris y lo presionaba con la lengua. Cada vez más deprisa, cada vez más intenso. El orgasmo me agitó.


-¿Te ha gustado?
-Sí, mucho. Ahora fóllame duro.
David se puso de pie, se desnudó de cintura hacia abajo. Deslizó su polla entre mis muslos y empezó a embestirme.
-¿Qué haces? Mete tu polla en mi sexo.
-Cuando tenga la polla como una barra de acero la sentirás dentro de ti.
Le quité la camisa, él me quitó la chaqueta, la blusa y el wonderbra. Nos besamos, nuestras lenguas jugaron, besó mis pechos, lamió mis pezones. Sentí que su polla ya estaba dura como una barra de acero.
-¿A qué esperas?
David cogió su polla y la deslizó dentro de mi sexo, tan adentro que aluciné. Sus embestidas eran intensas y profundas.
-Sigue, sigue, más, más.
-Te gusta picarme. ¡Qué zorra eres!
-Sí, soy muy zorra.
David me follaba duro y salvaje, como a mí me gusta.
Mis gemidos se debían oír fuera de la habitación, porque mi amiga Selma entró.
-¿Qué haces, zorra? –dijo Selma–. ¿Estás siendo infiel el día de tu boda?
-Sí. Es el día de mi boda y tengo derecho a follar.
-Fóllala duro –dijo Selma, dirigiéndose a David.
David aceleró el ritmo de sus embestidas hasta que paró, sacó la polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris. Tuve mi segundo orgasmo.


-Fóllame otra vez –le pedí a David.
-Sí, fóllala otra vez mientras la como enterita –dijo Selma.
David me puso de frente a la coqueta y a un espejo. Selma se arrodilló entre la coqueta y yo. Sentí cómo David deslizaba su polla dentro de mi sexo y Selma empezaba a lamer mi clítoris. Me gustaba, me estaba volviendo loca de placer. David me embestía más y más deprisa y profundo. Selma me lamía y presionaba mi clítoris con más intensidad.
-¿Por qué sacas tu polla de mi sexo?
-No he sido yo.
Fue la zorra de Selma la que sacó de mi sexo la polla de David, la chupó mientras presionó mi clítoris con sus dedos, chupó mi sexo y volvió a meter la polla de David en mi sexo.
-Me gusta chupar una buena polla y un buen sexo a la vez.
-Selma, eres una zorra –dijimos David y yo a la vez.
Volví a sentir la polla de David muy adentro de mi sexo y la lengua de Selma presionando mi clítoris. No pude más y tuve mi tercer orgasmo.


Vi la polla de David tiesa como el mástil de un velero. Me arrodillé junto a Selma y las dos empezamos a chupar la polla de David.
-Te vamos a dejar sequito –dijimos a los dos.
-¡Sí, sí, sí! –casi gritó David.
Selma y yo casi peleábamos por tener la polla de David en la boca. Una vez fue Selma la que sacó la polla de David de mi boca para chuparla ella, otra vez fui yo la que le saqué la polla de David de su boca para saborearla. David no pudo más y se corrió a chorros. Hubo semen delicioso para las dos. Con mi lengua recogí de los pechos de Selma parte del semen derramado, Selma lo recogió de mis mejillas. Las dos nos besamos con lengua. Fue delicioso.


Mi marido no sabe que le fui infiel el día de nuestra boda. Tampoco sabe que Selma, David y yo somos un trío desde el día de mi boda.

domingo, 3 de julio de 2016

SÓLO SEXO

Sólo quiero sexo. Me llamo Selma. Me inspira Sasha Cane.

Entre los 18 y los 26 años tuve doce novios. Con todos tuve sexo. Me casé con el último de ellos. Le fui fiel tres meses, que se me hicieron muy largos porque una vez que nos casamos tener sexo con él resultaba aburrido. Me decidí a tener un amante, pero unas veces no satisfacían mis deseos sexuales y otras querían que me divorciase para casarnos. A todos los dejaba. Yo quería un amante con el que tener sexo, sexo duro y salvaje, pero sólo sexo. Después de dos años y de más de veinte amantes conseguí el amante que buscaba. Lo encontré en una sex party a la que me invitó mi amiga Samantha.


Intenté llamar la atención de un hombre en el que me había fijado nada más entrar en la fiesta. Además, era evidente que él también estaba buscando pareja. Me hice la encontradiza. Me invitó a una copa.
-Me llamo David. Espero que seas una mujer de verdad y que sólo estés buscando sexo.
-Me llamo Selma. Espero que seas un hombre de verdad y me des sólo sexo, duro y salvaje.
-Cuando quieras, donde quieras.


Subimos a una de las habitaciones. No tardamos en desnudarnos. Mientras nos quitábamos la ropa nos besábamos y tocábamos hasta excitarnos.
-Quiero que me folles con todas tus ganas.
-Te voy a follar como nunca te han follado.
-Estoy casada. Quiero que me folles como follarías a una zorra.
-Te voy a follar como hay que follar a la reina de las zorras. Pero antes te voy a comer enterita.
David me sentó en una silla, me abrió de piernas y empezó a lamer mi sexo. Introdujo su lengua dentro de mi sexo a la vez que empezó a excitar mi clítoris con sus dedos. Luego introdujo uno de sus dedos dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y comenzó a lamerlo y presionarlo con la lengua. Mi excitación aumentaba segundo a segundo hasta que fue tan intensa la presión que ejerció sobre mi clítoris que tuve un orgasmo.


David se puso de pie. Vi su polla delante de mí. No me pude contener. Me arrodillé delante de él. Agarré su polla y empecé a masturbarle. Cuando la polla estaba dura como un misil, la levanté y le chupé desde las pelotas hasta la punta de la polla. No paraba de hacerle una paja y de chuparle las pelotas y la polla. Otros se habrían corrido a los dos o tres minutos, pero David aguantaba. Era el amante que estaba buscando.


David me puso de pie frente al espejo, él detrás de mí, metió su polla entre mis piernas y empezó a deslizarla entre mis muslos, pero rozando mi sexo. Me empecé a excitar, empecé a sentirme una zorra.
-Quiero que me folles como follan las zorras, quiero que me folles duro y salvaje si quieres que yo te folle duro y salvaje.
Me revolví, le agarré de la polla y le llevé hasta la cama. Le empujé y cayó boca arriba sobre la cama. Él se movió hasta el centro de la cama. Entonces me puse sobre él en arco de triunfo, agarré su polla y me dejé caer sobre ella, se deslizó dentro de mí sexo. Empecé a cabalgar sobre David en movimientos sinuosos. A veces me inclinaba sobre él para que tocase y lamiese mis pechos y mis pezones. Otras veces me excitaba el clítoris para que él disfrutase de ver cómo se masturbaba una zorra como yo. Quería tener un orgasmo. Para conseguirlo aceleré el ritmo de excitación de mi clítoris hasta que me sentí cerca del orgasmo. Entonces saque de mi sexo la polla de David y con ella presioné mi clítoris. Me desvanecí sobre David.


-Ahora voy a ser yo quien te folle duro y salvaje.
-Fóllame muy duro y muy salvaje.
David me sacó de la cama, me puso de espaldas contra un espejo, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Me veía entre la espada, su polla, y la pared, el espejo. Me embestía con todas sus ganas a la vez que apretaba mis pechos y los lamía.
-Eres la zorra que llevo buscando desde siempre.
-Eres el amante que llevo buscando desde hace años. Fóllame muy duro, fóllame salvaje.
David me llevó hasta la coqueta, me puso de frente al espejo, apoyé mis brazos sobre ella, me abrió de piernas y deslizó su polla dentro de mi sexo. Sus embestidas eran brutales.
-Más, más duro. Fóllame muy duro.
David me hizo sentir su polla muy dentro de mí.
-Eres la zorra perfecta.
-Fóllame hasta el orgasmo.
David aceleró más aún sus embestidas, pero a veces paraba para excitarme el clítoris. Mientras tuve el tercer orgasmo continuó embistiéndome.


-Quiero tu polla.
-Toma mi polla y déjame sequito.
-Sí, sí, sí.
Me arrodillé delante de David, agarré su polla y empecé a hacerle una paja a toda velocidad. A veces paraba para lamerle las pelotas y la polla hasta la puntita.
-Sigue mi zorra.
Me excitaba que me llamase zorra mientras le chupaba las pelotas y la polla. Me metí la polla en la boca y aceleré el ritmo de paja hasta lo imposible. Conseguí que se corriese a chorros. Saqué la polla de la boca y se siguió corriendo sobre mi carita de viciosa. Recogí su semen y me lo llevé a la boca. Delicioso. Me chupé los dedos. Me relamí de gusto.



Sigo casada y David sigue siendo mi amante. Con él sólo hay sexo duro y salvaje, lo que siempre ha buscado, lo único que me satisface, sexo duro y salvaje.

miércoles, 1 de junio de 2016

QUIERO MÁS SEXO

Siempre quiero más sexo. Me llamo Lara. Me inspira Lara Stevens.

Me inicié en el sexo a los 18 años con mi primer novio, pero después de follar siempre me quedaba con ganas de follar más. Cuando entré en la universidad encontré la oportunidad de tener más sexo a través de una asociación libertina en la que sus miembros nos reuníamos para tener sexo. Quedábamos para follar. A veces follaba sólo con un chico, otras veces con dos, o con varios, unas veces formaba un trío con otra chica y un chico, otras sólo con chicas. Al terminar la carrera ya no formabas parte de esa asociación. Desde ese momento busqué tener a mi lado un hombre que me diese mucho sexo. Estuve con docenas de hombres que se esforzaban en follarme duro, pero ninguno me follaba bastante. Cambió mi suerte cuando me llegó un correo electrónico de un chico que decía ser miembro de la misma asociación universitaria de la que yo formé parte. El correo decía: “Sé de ti por una amiga común. Quiero conocerte y tener sexo contigo. No tengo suficiente con ninguna chica de la asociación”. Quedamos en un hotel.


-Por nuestra amiga sé que buscas un hombre que te folle mucho, duro y salvaje.
-Espero que tú seas ese hombre.
-Deja que te lo demuestre.
Subimos a la habitación que habíamos reservado.
-Me gusta que seas muy zorra.
-Demuéstrame de cuánto eres capaz.
David pasó al ataque sin pensárselo dos veces. Me besó el cuello. Nuestras lenguas excitaban nuestros labios, se tocaban, entraban y salían de nuestras bocas. Fue besando cada parte de mi cuerpo que desnudaba: los pechos, que subió, apretó y lamió, también los pezones; el vientre; los muslos; el sexo, que también lamió, igual que el clítoris. Estaba de rodillas delante de mí, yo apoyada en una mesa con las piernas abiertas. Introdujo su lengua dentro de mi sexo, luego un dedo, con el que levantó mi clítoris, que besó, lamió y presionó con la lengua. Así durante el tiempo necesario hasta que tuve un orgasmo. Y mientras tenía el orgasmo David siguió lamiendo mi sexo y mi clítoris.


David se puso de pie.
-Ahora te voy a follar duro y salvaje.
-No te cortes. Fóllame como siempre has querido follar a una zorra.
David me abrió de piernas, cogió su polla con la mano derecha y la deslizó dentro de mi sexo. Comenzó a embestirme con furia, metiéndome la polla hasta donde nadie antes me la había metido. Las embestidas eran brutales. Se detuvo en seco, me cogió y me empotró contra una pared. Volvió a propinarme unas embestidas feroces al mismo tiempo que me besaba el cuello.
-Sí, sí, sí. Tú si sabes follar duro y salvaje.
-¿Te gusta?
-Sí, sí, sí. Fóllame duro y salvaje.
David me llevó a la cama, me tendió en ella y él se tendió sobre mí. Sentí que deslizaba su polla dentro de mí, apoyó sus brazos en la cama y comenzó a embestirme otra vez, pero con más ganas que antes. Yo pasé las piernas por detrás de él.
-Fóllame hasta el orgasmo.
David aceleró el ritmo de sus embestidas y cuando vio que yo estaba a punto, se detuvo, saco la polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris. Tuve un segundo orgasmo.


Yo quería más sexo.
-Ahora voy a ser yo la que te folle.
David se tendió en cama. Me puse en arco de triunfo sobre su polla, que cogí y deslicé dentro de mi sexo. Le estuve cabalgando durante minutos. A veces me tendía hacia delante para que lamiese mis pechos, otras me quedaba en perpendicular sobre él, mirándole a la vez que excitaba mi clítoris.
-Me gusta lo que haces, mi zorra.
Que me llamase “mi zorra” me excitó. Volví a cabalgar a la vez que excitaba mi clítoris. No pasó mucho tiempo hasta que me sentí cerca del orgasmo, saqué la polla de David de mi sexo, la cogí fuerte y con ella presioné mi clítoris tanto como pude. Tuve mi tercer orgasmo.


-Quiero dejarte sequito.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Cogí su polla dura. Le chupé la polla, desde las pelotas hasta la punta. Me metí la polla en la boca mientras le masturbaba. Quería que se corriese en mi boca. A veces paraba para observar la polla que tanto me gustaba, que tanto placer me estaba dando. Después de unos minutos David se corrió a chorros en mi boca y en mi carita de zorra viciosa. Recogí el semen de mi cara y me lo llevé a mi boca. ¡Mmmmm, qué rico!

David me da todo el sexo que necesito de una sola vez. Es el hombre que necesitaba y yo soy la zorra que buscaba. Nos damos sexo duro y salvaje. Disfrutamos del sexo.

domingo, 1 de mayo de 2016

LIBRE PARA FOLLAR

Decidí ser libre para follar duro y salvaje. Me llamo Xara. Me inspira Sara Stone.

Me casé con 27 años con mi único novio. De él esperaba más sexo del que me daba. Valoré la posibilidad de ser infiel, pero sólo me decidí a serlo después de dos años de casada y porque mi amiga Zaida me animó a ello. Pero no disfrutaba de mis relaciones extramatrimoniales porque sentía que estar casada me limitaba a la hora de elegir amantes, con los cuales tampoco tenía mucha suerte. Decidí divorciarme a los tres años de casarme. Con 30 años me decidí a vivir de una manera libertina, sólo buscaba sexo, acudía a discotecas de alterne, participaba en sex parties donde formaba parte de tríos, practicaba gangbang, etc. Sexo, sexo, sexo. Después de un par años me marqué el objetivo de tener un grupo de amantes –de cuatro a seis– más o menos estable con los que practicar sexo, a dúo, en trío, en grupo. Cuando llegué a tener mi sexto amante me di cuenta de que ninguno de ellos destacaba sobre los demás. Me marqué el objetivo de encontrar un séptimo amante mejor que ellos.



Lo encontré pasando unos días en un hot hotel. Cuando me canso de mis amantes habituales voy a un hot hotel y tengo sexo con el hombre que me excita con sólo verlo. Allí conocí a David, un chico doce años más joven que yo y con unas ganas locas de follar duro y salvaje.
-Me he fijado en ti. Me pareces irresistible –me dijo.
-Gracias. Yo también quiero follarte –dije.
-Antes quiero comerte enterita.
-Yo te dejaré sequito.


Subimos a mi habitación. Nos besamos los labios, nuestras lenguas empezaron a jugar, nos empezamos a desnudar. Él levantó mis pechos, los besó y lamió. Mi excitación crecía, y la de David también, que me hizo sentir su polla dura. Entonces me agaché, le quité los jeans y el slip. Su polla saltó como un resorte que se ve liberado, la agarré y la lamí desde las pelotas hasta la punta. Empecé a masturbarle a gran velocidad, unas veces con la polla dentro de mi boca, otras a la vez que se la chupaba. Cuando tuvo la polla dura como el mástil de una bandera la metí entre mis pechos y empecé a hacerle una paja cubana. Cuando la polla subía hacia mi boca se la chupaba.
-¡Cómo me gusta! –me dijo.
-Espero que también te guste comerme enterita.


David me tendió en cama boca arriba, me quitó la lencería, me abrió de piernas y empezó saborear mi sexo. Lo lamió despacio, lo que aumentó mi excitación, metió la lengua dentro de mi sexo hasta donde nadie antes lo hizo. Deslizó el dedo corazón de la mano derecha, levantó mi clítoris y empezó a chuparlo y presionarlo con la lengua. Me puso a mil. Tuve un orgasmo con su lengua dentro de mi sexo.


-Te quiero follar –me dijo.
-Antes te voy a follar yo –le dije.
Se tumbó en cama baca arriba. Su polla erecta como un misil era una tentación irresistible. La agarré fuerte y la chupé con todas mis ganas, luego me puse en arco de triunfo sobre ella, la agarré y descendí sobre ella. La deslicé dentro de mi sexo despacio, con suavidad. Quería sentir la polla de mi joven amante dentro de mí. La sentí muy adentro, donde nunca había sentido una polla. Empecé a cabalgar como una amazona que sólo piensa en el sexo, en follar, en sacar lo mejor de un amante que sólo piensa en follar duro a su chica. A veces me tendía sobre David para que lamiese mis pezones, otras veces me echaba hacia atrás para sentir su polla muy adentro a la vez que excitaba mi clítoris. Fue así como conseguí llegar a mi segundo orgasmo.
  

-Te quiero follar, y te voy a follar –me dijo.
-Sí, fóllame duro y salvaje –le ordené.
-Te voy a follar como hay que follar a las que son muy zorras.
-Soy la más zorra.
David me tendió baca arriba en el borde de la cama, me levantó las piernas, me las abrió y deslizó su polla dentro de mi sexo. Empezó a embestirme con todas sus fuerzas. A veces se le salía la polla de mi sexo y volvía a deslizarla dentro de mí, hasta muy adentro. Otras veces colocaba su polla entre mis muslos y la deslizaba entre ellos. Otras veces con su polla presionaba mi clítoris. Una de esas veces la presión fue tan intensa que tuve mi tercer orgasmo.


Era la primera vez que un hombre me provocaba tres orgasmos. Quería agradecérselo a lo grande. Se lo había ganado. Me arrodillé delante de él, le agarré la polla, se la cogí fuerte y empecé a masturbarle. Le chupé las pelotas, la polla hasta la punta, me la metía en la boca mientras aceleraba el ritmo de la paja, la sacaba de mi boca para volver a chupar su polla deliciosa.
-Chupa hasta que me corra a chorros.
Nunca me dieron una orden que tantas ganas tuviese de cumplir. Metí la polla de David en mi boca y le hice una paja a cien revoluciones, a mil revoluciones… hasta que se corrió. Llenó mi boca, saqué su polla de mi boca y siguió corriéndose, adornando mis mejillas con su jugo delicioso, que recogí con mis dedos y me llevé a la boca. Disfruté como la mujer más zorra que se puede imaginar.


Sigo con mi grupo de amantes, pero David es el mejor de todos. Es el que me folla más duro y salvaje.

viernes, 1 de abril de 2016

ME GUSTA SER UNA ZORRA

Me gusta ser una zorra. Me llamo Rosaura. Me inspira Ava Ramon.

Creo que siempre quise ser una zorra. Cuando tenía sexo con mi primer novio me imaginaba teniendo sexo con otros hombres. Y cuando estaba sola en lo único que pensaba era en tener sexo con varios hombres, uno detrás de otro o con todos a la vez. Empecé a participar en fiestas universitarias en las que todos teníamos sexo con todos. Después de la universidad empecé a trabajar en una cadena de discotecas hotsex donde las chicas nos ofrecíamos a los clientes en juegos subiditos de tono. Era un trabajo que me permitía tener mucho sexo con muchos hombres y ganar mucho dinero. Me casé con uno de los jefes, hizo que dejase el trabajo, pero no dejé de tener sexo con otros hombres. Nos divorciamos y volví a mi trabajo, pero por libre. Después de dos años conocí a David, un cliente del que me quedé pilladísima por la manera que tuvo de darme sexo en nuestro primer encuentro. Fue en un hotel only sex.


-Rosaura, me han dicho que te gusta ser una zorra.
-Sí, siempre me ha gustado ser una zorra.
-Quiero que me lo demuestres.
-Será fácil, ser una zorra es mi trabajo y mi estilo de vida.
-Llevo años buscando una mujer lo bastante zorra como para que sea mi pareja.
-¿No te importa que tenga sexo con otros hombres?
-Sólo me importa que conmigo seas la mejor de todas las zorras.

  
Pasé a la acción. Le metí mano en los jeans y empecé a excitarle hasta ponerle la polla tan dura que no le cabía en el silp. Le desnudé de cintura para abajo mientras él se desnudaba el torso. Le agarré la polla y seguí masturbándole a satisfacción mía y de él. Le estaba haciendo una paja a varias velocidades. Con la polla de David en la boca empecé a desnudarme.
-Rosaura, qué zorra eres.
-Muy zorra, ya te lo dije –dije después de soltar la polla de David.
Cogí la polla de David y me la metí entre los pechos y seguí masturbándole.
-¿Sabes qué me está apeteciendo?
-¿Qué?
David me cogió y me llevó a la cama. Él se tendió boca arriba. Entendí lo que quería. Yo me tendí sobre él. Agarré su polla y seguí haciéndole una paja a varias velocidades y chupándole la polla a la vez que él empezó a comerme enterita. ¡Qué manera de chuparme el sexo y el clítoris! Nunca sentí tan adentro una lengua que tanto me excitase, que tanto placer me diese. Nunca sentí que una lengua presionase con tanta intensidad mi clítoris. Me lo estaba pasando en grande. Cuánto más me excitaba David más le excitaba yo a él, tanto que temía que se fuese a correr en cualquier momento, pero no. Antes tuve un orgasmo, y mientras lo estaba teniendo David me sujetó más hacia él con su lengua dentro de mi sexo. Fue fantástico.


-Ahora te voy a follar duro –dijo David.
-Sí, muy duro. Me gusta que follen duro.
David me tendió en cama boca arriba, cogió su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Me folló a varias velocidades, unas veces despacio, otras deprisa, pero siempre profundo. Nadie me metió la polla hasta tan adentro. A veces paraba con la polla muy adentro para luego sacarla y presionar mi clítoris. Era fantástico. Era una manera de follarme que me estaba haciendo sentir muy zorra.
-Sigue, sigue follándome. No pares, que soy muy zorra. Soy tu zorra.
Fue escuchar la palabra zorra y David pisó el acelerador. Volvió a deslizar su polla dentro de mi sexo, me folló a toda máquina mientras yo me excitaba el clítoris y cuando vio que yo estaba a punto sacó su polla y presionó mi clítoris tanto que tuve otro orgasmo.


-Ahora seré yo la que te folle duro –dije.
-Como quieras, zorra mía.
David se tendió en cama boca arriba, me puse en arco de triunfo sobre su polla erecta, la cogí fuerte y me dejé caer deslizando su polla dentro de mí. Empecé a cabalgar con su polla muy adentro. Mis movimientos eran elásticos, hacia delante y hacia atrás. Si eran hacia delante le acercaba los pechos a la boca para que los lamiese, me gustaba que pasara la lengua por mis pezones. Si eran hacia atrás me apoyaba en una mano mientras con la otra excitaba mi clítoris para ponerlo a punto.
-¿Sabes lo que voy a hacer ahora?
-No me lo digas y hazlo.
Entonces saqué la polla de David de mi sexo, la agarré fuerte y presioné mi clítoris de una manera tan intensa que tuve otro orgasmo y caí sobre David.


-Me gusta ser una zorra.
-Me gusta que lo seas conmigo.
-¿Sabes que voy a hacer ahora?
-No me lo digas y hazlo.
-Te voy a vaciar las pelotas.
-Déjame sequito, zorra mía.
Agarré la polla de David, le empecé hacer una paja a toda velocidad, cuando sentí que se iba a correr, lamí su polla y me la metí en la boca, le excité a mil y sentí que empezó a correrse a chorros dentro de mi boca. Saqué la polla de mi boca, más chorros de semen adornaron mi carita de zorra y viciosa. Recogí el semen con los dedos, me los llevé a boca y chupé, me relamí. Fue fantástico.


-Me gusta ser una zorra.
-Me gusta que lo seas.
-¿No te importa que lo sea con otros hombres?
-Prefiero que sólo lo seas conmigo.
-Pero me gusta ser una zorra.
-¿Y si lo eres con otras mujeres y sólo conmigo?

Me gustó la idea. Ahora sigo siendo una zorra, pero sólo con David y con otras mujeres. A David y a mí nos gusta que así sea.

martes, 1 de marzo de 2016

SIEMPRE ZORRA

Siempre he sido una zorra. Me llamo Lyla. Me inspira Ava Lauren.

Empecé a ser una zorra a las pocas semanas de empezar a tener relaciones sexuales con mi primer novio. Hasta entonces, por estar enamorada, le era fiel, pero una vez me inicié el sexo, no era capaz de pensar en otra cosa que no fuese follar. Fue durante el verano de mi último año de carrera. Él se quedó en Madrid trabajando, yo me fui quince días a Ibiza y pasó lo que tenía que pasar: fiestas locas, donde todos íbamos a follar. Ni me acuerdo con cuántos hombres tuve sexo. A la vuelta mi novio me pidió matrimonio, nos casamos y nos aguantamos un par de años, hasta que me pilló follando con otro. Un año después me casé con mi segundo marido y a los tres años se repitió la misma historia que con el primero. Dos años después me casé con mi tercer marido. Con él todo es más fácil porque de lunes a jueves viaja a Londres a trabajar en la city. Llevo casada con él ocho años. ¿Con cuántos hombres le he sido infiel? He perdido la cuenta, pero seguro que con más de 150. Me gustaba cambiar de amante. Digo me gustaba porque desde hace cuatro meses tengo un amante estable.


David vino a vivir a mi comunidad hace seis meses. Su dormitorio está frente al mío, pero un piso más abajo. Un día le vi tendido en la cama masturbándose. Me quedé maravillada. Él se dio cuenta, se levantó, vino a la ventana, se me quedó mirando y me hizo una peineta. Yo respondí haciéndole el gesto de la felación y vocalizando “fóllame”. El vocalizó “zorra”. Yo vocalicé “sí, muy zorra”.


Al día siguiente coincidimos en el ascensor.
-¿No tienes bastante con tu marido y tus amantes que te dedicas a mirar cómo me masturbo? –me preguntó David.
-¿No tienes bastante con tu chica que necesitas hacerte una paja todos los días?
-Seguro que te mueres de ganas por tener mi polla dentro de ti.
-Y tú por follarme, ¿verdad?
-Sí. Pero quiero a mi chica.
Me eché a reír.
-Claro. Por eso te matas a pajas.
-Me masturbo porque es una estrecha y me muero de ganas por follarte.
-¿Por qué quieres follarme?
-Porque eres una zorra.
-¿No te importa que sea una zorra y tenga sexo con varios hombres?
-Me gusta que seas muy zorra y me importa follarte duro y salvaje.
El ascensor llegó a su piso, no le dejé salir.
-Te vienes conmigo a mi casa.
David me puso las manos en el culo, me acercó a él, nos besamos con mucha lengua.


Entramos en casa y fuimos directos al dormitorio. Le empujé y cayó sobre la cama sobre boca arriba. Me arrodillé, le desabroché los jeans y se los quité, además del slip. Él se desnudó el torso. Agarré la polla de David, empecé a jugar con ella, a ponérsela dura, a chuparle las pelotas y la polla hasta la punta. Cuando la tuvo bien dura le empecé a hacer una paja cubana.
-¿Te gusta, David?
-Me gusta, me gusta.
Seguí durante unos minutos jugando con la polla de David hasta que paré.
-Ahora tú, querido.
-Como quieras, mi zorra.
-Seré tu zorra si me follas duro y salvaje, pero antes cómeme enterita.
-Como quieras, Lyla.


David me desnudó, me tendió en cama y acarició y besó cada zona de mi cuerpo, cuello, pechos, vientre, muslos, sexo, clítoris.
-Cómeme entera.
David besó y lamió cada milímetro de mi sexo y de mi clítoris. Abrió mi sexo, introdujo su lengua y jugó con ella dentro mi sexo mientras con sus dedos frotaba mi clítoris. Después deslizó uno de sus dedos dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y lo lamió y presionó con su lengua. Yo estaba alucinando y quería más.
-Sigue, sigue.
David sacó su dedo de dentro de mi sexo y con su lengua lamió todo mi sexo y mi clítoris, que presionó con tanta intensidad que tuve un orgasmo que alucinante.


-Te quiero follar –dije a David.
David se tendió sobre la cama boca arriba, con su polla erecta como un misil. Me coloqué en arco de triunfo sobre su polla, la agarré fuerte y me dejé caer sobre ella. Sentí que la punta de su polla tocaba mi sexo. Deslicé la polla de David dentro de mi sexo. Empecé a cabalgar con unas ganas locas por tener otro orgasmo.
-Cabalga, zorra, cabalga sin parar.
Que me llamen “zorra” me excita y hace que quiera más sexo. Seguí cabalgando, unas veces despacio, otras deprisa, a veces me tendía sobre David para besarle u ofrecerlo mis pechos para que los besase y lamiese. Luego volvía a cabalgar, y paraba para excitar mi clítoris. Llegó el momento en el que no podía más, saqué la polla de David de mi sexo y con ella presioné mi clítoris. Un orgasmo hizo que cayese sobre David.


-Ahora fóllame tú.
-Te voy a follar duro y salvaje, como hay que follar a una zorra como tú.
-Sí, sí, fóllame como a una zorra.
David me puso a cuatro patas y deslizó su polla dentro de mi sexo. Comenzó a embestirme, unas veces despacio, otras deprisa, a veces sacaba su polla de mi sexo, la colocaba entre mis muslos y la deslizaba como si me estuviese follando, paraba y me daba pollazos en las nalgas, luego deslizaba su polla dentro de mi sexo y volvía a embestirme de una manera salvaje.
-¿Te gusta, mi zorra?
-Me gusta mucho.
-Ahora te va a gustar más.
Entonces sacó su polla de mi sexo, me tendió en la cama boca arriba, él de pie, me acercó al borde de la cama, abrió mis piernas y volvió a deslizar su polla dentro de mi sexo. Me folló duro y salvaje, mientras yo frotaba mi clítoris. Cuando me sentí a punto, le pedí su polla, la sacó de mi sexo y presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve mi tercer orgasmo.


-Quiero tu polla.
-¿Qué vas a hacer con ella, mi zorra?
-Te voy a vaciar las pelotas.
David estaba de pie junto a la cama, yo me puse de rodillas delante de él, le agarré la polla y la empecé a chupar con pasión, me la metí en la boca y le hice una paja a toda velocidad para que se corriese a chorros. Y así fue en un par de minutos. David llenó mi boca con su semen delicioso. Recogí con su polla el semen que se derramó en mis mejillas y me lo llevé a la boca. Fue delicioso.



Tengo 40 años y David 25, pero entre nosotros hay una atracción irresistible que nos hace disfrutar del sexo sin límites. Él es el amante que buscaba, que siempre me folla duro y salvaje. Yo soy su zorra, la zorra que necesitaba, siempre zorra.

martes, 2 de febrero de 2016

ZORRA POR PLACER

Soy una zorra porque soy adicta al placer sexual. Me llamo Regina. Me inspira Regina Rizzi.

Me inicié en el sexo con mi primer novio a los 18 años. Nunca quise serle fiel. La idea de ser fiel a un hombre siempre me pareció aburrida y estúpida. Le fui infiel desde el primer día. Al ir a universidades distintas le era infiel con mis compañeros en fiestas locas. También le era infiel cuando salía a discotecas de alterne. Pero yo siempre quería más sexo y empecé a ir a sex parties en las cuales podía tener sexo con varios hombres uno de detrás de otro o con varios a la vez. En cinco años había follado con más de doscientos hombres. Cuando mis novios se enteraban me dejaban. ¿Me importaba? No. A mí sólo me importa follar duro y salvaje. Uno de mis novios me pilló teniendo sexo con cuatro hombres a la vez, mientras dos me follaban duro haciendo de mí un sándwich, otros dos ya se estaban corriendo a chorros en mi carita de viciosa. Como necesitaba de varios hombres para quedar medio satisfecha, mi reto fue encontrar un hombre que me diese todo el sexo que necesito, que es mucho. Lo encontré en un hotel hot para adultos.


David se hospedaba en la habitación de al lado. Coincidimos en una comida. Hubo química entre nosotros.
-Preferiría comerte enterita a comer este postre –dijo David.
-Después de haber vaciado la copa de champán me gustaría vaciarte las pelotas –dije.
Diréis que fui muy directa y muy zorra. Soy así de auténtica. Si un hombre me gusta quiero tener sexo con él.
-¿En tu habitación o en la mía? –preguntó David.
-En la mía.
-No te lo tomes a mal: eres una zorra.
-No me lo tomo a mal. Soy una zorra. Me gusta ser una zorra.
-Me gustas.
-Espero que sepas follar a una zorra como yo.
-Te voy a follar muy duro.
-Sólo si aguantas mis asaltos.


Subimos a la habitación. Nos desnudamos arrancándonos la ropa. Nos besamos. Empezamos a jugar con nuestras lenguas. Entraban y salían de nuestras bocas. David levantó y apretó mis pechos y los besó, saboreó mis pezones. Después de puso sus manos en mi culo, me acercó a él, metió su polla entre mis piernas y empezó a embestirme como si me estuviese follando hasta que su polla se le puso dura. Luego me sentó en el sofá, me senté, se arrodilló y me abrió de piernas.
-Regina, te voy a comer enterita.
-Sí, sí. No te cortes.
David abrió mi sexo, pasó su lengua por él y por mi clítoris, unas veces despacio, otras deprisa, otras introducía su lengua hasta muy adentro, otras presionaba mi clítoris con una intensidad como nunca antes. Me estaba poniendo a cien, a mil.
-Sigue, sigue.
David introdujo uno de sus dedos dentro de mis sexo, levantó mi clítoris y lo presionó de con su lengua de manera tan intensa que tuve un orgasmo fabuloso.


Cuando me recuperé, me puse de pie, le llevé hasta la cama, le empujé, cayó de espaldas, me arrodillé al borde de la cama, agarrar su polla y empecé a masturbarle. Le quería hacer una paja como sólo sabemos hacer las muy zorras, unas veces despacio, otras deprisa, le chupaba las pelotas, la polla desde las pelotas hasta la punta, metía la polla dura en la boca y aceleraba el ritmo de la paja, paraba en seco.
-Me gusta que seas muy zorra.
-Todavía no sabes lo zorra que puedo llegar a ser.
Cuando me llaman zorra me excito, y me excité tanto que seguí masturbándole y chupándole las pelotas hasta que estuvo a punto de correrse. Entonces paré en seco.
-Me gusta tu polla.
-¿Qué vas a hacer con mi polla?
-Metérmela en el sexo hasta muy adentro.
-Cuando quieras, mi zorra.
  

David se tumbó en el centro de la cama, yo me puse sobre él en arco de triunfo sobre su polla erecta, la agarré, y la deslicé dentro de mi sexo. Empecé a cabalgar a toda prisa. Después de un rato paré, saqué la polla y presioné mi sexo, me gustó. Volví a meterme la polla dura de David dentro de mi sexo. Cabalgué como cabalgamos las zorras cuando estamos desatadas, salidas sin control.
-Me gusta que me folles, mi zorra.
-Aguanta, no te corras, que quiero más.
-Me correré cuando me digas.
-¡Fantástico!
Cabalgué más. Luego cogí la polla dura de David, la saqué de mi sexo y con ella presioné mi clítoris de manera tan intensa que tuve otro orgasmo. Me desvanecí sobre David, que me abrazó y besó.


-¿Quieres más, mi zorra?
-Quiero que me folles duro y salvaje.
David me puso a cuatro patas, deslizó su polla dentro de mi sexo y empezó a embestirme con verdadera furia.
-¿Te gusta así, mi zorra?
-Me gusta, me gusta. Sigue, sigue.
David siguió embistiéndome. A veces su polla se salía de mi sexo, pero rápido la volvía a deslizar dentro de mi sexo y a embestirme con más ganas.
-Me gusta follarte, mi zorra.
-Fóllame más. Fóllame duro y salvaje.
David me volvió a embestir mil revoluciones hasta que paró, sacó su polla de mi sexo, me tendió en cama baca arriba y con su polla presionó mi clítoris otra vez. Tuve otro orgasmo.


-¿Quieres más, mi zorra?
-Sí, sí.
-¿Qué quieres?
-Quiero tu polla en mi boca.
David se puso de pie, yo me arrodillé delante de él, le agarré la polla y no paré de masturbarle y chuparle la polla hasta que conseguí que se corriese a chorros. Llenó mi boca y adornó mis mejillas con su semen, que recogí y me llevé a la boca. Delicioso.


Siempre he sido una zorra por placer y sigo con David porque es el único hombre que me folla como hay que follar a una zorra como yo.