miércoles, 2 de abril de 2014

AMIGO ÍNTIMO

Tener un amigo íntimo es mejor que tener marido o amante. Me llamo Tayda. Me inspira Tommie Jo.

He estado casada un par de veces, y fue frustrante, me ahogaba dentro del matrimonio. Intenté salir de esa atmósfera asfixiante del primer matrimonio echándome un amante, pero a las pocas semanas la sensación de ahogo era la misma que tenía con mi marido. Durante mi segundo matrimonio tuve varios amantes, lo que fue más divertido porque cuando me aburría de uno me acostaba con otro, y aunque alguno me follaba como yo quería me sentía insatisfecha por falta de confort emocional.

Rompí con mi segundo marido y con todos mis amantes. Privarme de sexo me causó un estrés insoportable. Pero, ¿a quién podía recurrir? En ese momento sonó el móvil. Era David, le invité a pasar la tarde en casa.

Le recibí en lencería negra.
-Nunca hemos tenido sexo, ¿por qué ahora? –me preguntó David.
-Necesito relajarme.
Me mostré cariñosa para darle confianza. Empecé a besarle.
-Acaríciame, bésame.
-Siempre he querido acariciarte y besarte.
Empezamos a acariciarnos zonas delicadas de nuestros cuerpos, a jugar con nuestras lenguas. Nuestra temperatura empezó a subir.
-¿Alguna vez has querido follarme?
-Siempre he querido follarte.

Cogí a David de la mano y subimos las escaleras que llevan a mi dormitorio. Mientras me desnudaba me besaba, sus labios estaban calientes, igual que su lengua con la que excitaba cada poro de mi piel, que empezaba a arder. Acarició y besó mis pechos, mis pezones.
-David, sigue, sigue.
David me quitó las braguitas transparentes, me tendió en cama, me abrió de piernas, empezó a acariciarme el sexo, el clítoris.
-David, quiero placer.
David me hizo sentir su lengua dentro de mí y en mi clítoris, que a cada segundo estaba más y más excitado.
-Tayda, qué bonita eres.
Era la primera vez que un hombre me llamaba bonita a la vez que me comía entera. David deslizó uno de sus dedos dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y lo excitó aún más con su lengua, lo presionó con fuerza y tuve un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo.

-Tayda, eres deliciosa.
-David, quiero que me folles.
David obedeció. Me llevó hacia el borde de la cama, donde estaba él de pie, me abrió de piernas, empezó a acariciar mi sexo con su polla dura, también mi clítoris. Metió su polla entre mis muslos y empezó a deslizarla, sentía el roce de su polla en la parte exterior de mi sexo y en mi clítoris.
-Me gusta, me gusta mucho, pero fóllame, quiero que metas tu polla dentro de mí, muy adentro.
David cogió su polla y la introdujo en mi sexo un centímetro, dos, tres. Sentí una polla gruesa.
-Quiero que metas tu polla dentro de mi sexo, hasta el fondo.
David deslizó su polla un par de centímetros más, lo que me hizo dar un respingo. Luego sacó su polla y presionó mi clítoris.
-¡Fóllame, por favor! Necesito que me folles.
David agarró su polla y la deslizó dentro de mí. Nunca sentí una polla tan poderosa dentro de mí. Las embestidas de David eran profundas, unas despacio, otras rápidas, yo excitaba mi clítoris.
-Tayda, me gusta follarte. Quiero follarte siempre.
-David, sigue, sigue. Fóllame, fóllame.
David siguió con sus embestidas, y no paró hasta que sentí un orgasmo intenso, entonces sacó su polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que prolongó mi orgasmo. Fue el orgasmo más intenso y duradero de mi vida.

-David, quiero tu polla.
David se tumbó en cama. Me acerqué a su polla, la cogí fuerte, empecé a chupar, a tenerla dentro de mi boca mientras le masturbaba. Su polla llenaba toda mi boca.
-Tayda, chupa todo lo que quieras.
-David, te vas a correr como nunca te has corrido.
Seguí masturbando a David, a cada segundo de una manera más desesperada, con más ganas… porque tenía ganas de que se corriese a chorros.
-Tayda, sigue, sigue.
Pero, me detuve.
-Tayda, no pares, por favor, sigue, que estoy a punto.
Entonces aceleré el ritmo de la paja que le estaba haciendo, una última chupada y… David empezó a correrse a chorros. Su jugo delicioso llenó mi boca y cubrió mi cara, recogí su semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Tayda, eres fantástica.
-David, eres el hombre que buscaba.

David dejó de ser mi amigo para ser mi amigo íntimo, mejor que cualquier marido y amante. Me folla siempre y como quiero, yo le hago disfrutar como merece. Tengo 34 años y por fin soy feliz porque tengo todo el sexo que necesito.

sábado, 1 de marzo de 2014

ESPOSA CON AMANTE

Desde que tengo amante soy una mujer feliz. Me llamo Laura Mar. Me inspira Laura Lee.

Me eché novio con 22 años y me casé con él a los 25. Sólo con él tuve sexo. Mientras fuimos novios y en el primer año de casada creía que todo iba bien, pero no era así. Me encontraba triste, sin ganas de nada. Sin embargo, mis amigas eran felices. ¿Por qué ellas sí y yo no?
-Estar casada y tener sexo sólo con un hombre es muy aburrido. Tengo un amante. Con él todo es distinto, porque follamos con locura. No seas tonta, échate un amante y serás feliz –me dijo Lourdes.
Durante días pensé en lo que me dijo mi amiga. ¿Y si tenía razón? Pero no me atrevía a dar el paso de tener un amante.
-¿Todavía no tienes amante? ¿A qué esperas? –me preguntó Lourdes.
-Quiero tener un amante, pero no me atrevo.
-Esta tarde vendrás a mi casa. Mi amante tiene un amigo que anda buscando una chica con la que tener sexo sin compromiso.
-Vale.

Aquella tarde mi vida cambió. Lourdes y su amante se empezaron a dar el lote delante de nosotros.
-¿No te apetece follar? –me preguntó David.
-Sí.
David me cogió de la mano y me llevó a uno de los dormitorios. Me sentí relajada, desinhibida, con ganas de mucho sexo.
-Seguro que te mueres por tener sexo de verdad –dijo David.
-Sí.
-Follemos.
-Sí, follemos de verdad.
-Con tu marido te aburres, ¿verdad?
-Sí.
-Eso es porque no te folla como quieres, porque no te hace sentir una zorra.
-Sí, y me muero porque un hombre me haga sentir una zorra.
-Serás mi zorra.

David empezó a besarme el cuello, las mejillas y la boca, a acariciarme, desnudarme, sentí sus manos en mis pechos, en mis nalgas, en mis muslos, en mi sexo. Sentí que la temperatura me subía, que me estaba calentando, humedeciéndome, que quería tenerle entre mis piernas.

Metí mi mano derecha dentro del pantalón de David y sentí crecer su polla. Le desabroché los pantalones, se los bajé, le quité el slip y su polla saltó como un resorte. Su polla golpeó en mi sexo, apreté los muslos, él puso sus manos en mi culo, me acercó a su boca y nos besamos con pasión. Nuestras lenguas se enredaron.
-Vamos a follar duro –me dijo David.
-Sí, sí. Siempre he querido follar duro.
David me tendió sobre la cama, me abrió de piernas, se acercó a mi sexo y lo besó, metió su lengua hasta muy adentro, acarició mi clítoris, lo besó, lo presionó con sus dedos y con su lengua.
David se tendió boca arriba, yo sobre él, fue un 69 delicioso, porque cuanto más me chupaba él mi sexo caliente, más le chupaba yo su polla dura. Me gustaba que me chupase el sexo y el clítoris y me gustaba agarrar su polla dura con mis manos y tenerla dentro de mi boca. Me excitó tanto el clítoris que sentí un orgasmo intenso, me agarré a su polla dura, casi me desvanecí, chupé su polla, que me dio nuevas fuerzas para follar duro.

David me puso a cuatro patas. Me sentí zorra. Vi que cogía su polla dura y la acercaba a mi sexo y sentí que la deslizaba dentro de mí hasta muy adentro. Empezó a embestirme sin piedad, a follarme duro, de vez en cuando me daba azotes en el culo, lo que me excitaba aún más, lo que me hacía sentir aún más zorra.
-Fóllame duro, fóllame duro.
-¿Te gusta, verdad?
-Sí, me gusta, me gusta mucho.
-Quiero que seas mi zorra.
-Soy tu zorra, soy tu zorra.
David me follaba, me follaba como quería, me follaba como debe follar un hombre de verdad a una mujer que quiere sexo del bueno, sexo duro.
-Laura Mar, eres la mejor zorra a la que he follado.
-Soy tu zorra. Fóllame duro.
David me embistió con tal furor que sentí otro orgasmo que agitó mi cuerpo. Quedé tumbada en cama.
-Quiero tu polla, quiero tu polla.
David me ofreció su polla, me agarré a ella.
-Túmbate –dije a David.
Eso hizo David. Me puse sobre él en arco de triunfo. Adoptamos la postura de la fusión. Sentí su polla dura dentro de mí. Cabalgaba sobre él como una loca ninfómana, sin control hasta que agarré su polla y con ella presioné mi clítoris con fuerza. De nuevo otro orgasmo.
Era la primera vez que tenía dos orgasmos en tres minutos. Fue fantástico.
-Quiero que te corras a chorros –ordené a David.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Agarré su polla, me la llevé a la boca y empecé a chupar a toda velocidad.
-Eres una zorra de verdad.
Que me llamase zorra, me excitó tanto que aceleré mis chupadas hasta que conseguí que David llenase mi boca con su jugo delicioso. También se derramó por mi carita de viciosa, recogí el semen y me relamí.
-Eres una zorra deliciosa.
-Y tú un hombre de verdad.


David y yo llevamos un año como amantes. Ha sido un año de felicidad, de sentirme mujer porque siempre follo duro.

sábado, 1 de febrero de 2014

ATRACCIÓN SEXUAL

Aprovecho cualquier excusa para follar. Me llamo Wendy. Me inspira Diamond Jackson.

Soy afroamericana, de Nueva York y tengo 40 años. Vine a España contratada por una empresa multinacional para enseñar inglés para ejecutivos. Iba a ser un curso intensivo de tres meses. Todo era muy previsible: por las mañanas daba mis clases y por las tardes y los fines de semana me aburría. Para vencer el aburrimiento me decidí a ir a discotecas de alterne, a buscar sexo. Hubo noches que me acostaba con un solo hombre y me quedaba insatisfecha. Me tenía que acostar con dos, tres y cuatro para tener un par de orgasmos. Seguía siendo frustrante. Yo quería más.

Las cosas cambiaron cuando uno de los ejecutivos a los que daba clase me propuso darle las mismas clases a su hijo de 25 años. Quería que alcanzase un nivel de inglés sobresaliente antes de ir a Boston, donde iba a empezar a trabajar en un banco de inversión.

Cuando conocí a David me sentí atraída por él, en lo único que pensaba era en tener sexo con él, me imaginaba follando con él y me excitaba sin freno ni control.

Un viernes me di cuenta de que prestaba más atención a mi escote que a mis explicaciones.
-¿Qué miras? –le pregunté.
-Perdón. Lo siento. Pocas veces he visto delante de mí una mujer tan bella como usted.
-Si vamos a tener sexo, mejor que me trates de tú.
David se quedó helado.
-¿Te has quedado sin palabras? –le pregunté.
-Si hiciésemos el amor estaría siendo infiel a mi chica.
-No vamos a hacer el amor, vamos a follar.
David tragó saliva.
-¿Nunca has follado con tu chica?
-Mi chica quiere que lleguemos vírgenes al matrimonio.
-¿Te vas a sacrificar por ella? No seas estúpido.
David se quedó pensativo.
-Mi primera fantasía siempre ha sido follar con una afroamericana.
-Haz realidad tu fantasía.

David no se cortó. Llevó sus manos a mi escote y me desgarró la blusa, apretó mis pechos y empezó a besarlos.
-¿Tienes hambre de sexo?
-Mucha hambre. Quiero comerte entera, follarte duro.
David me desgarró el wonderbrá, volvió a apretar mis pechos y empezó a chupar mis pezones.
-Me estás poniendo muy caliente.
Besé a David en la boca, luego saboreamos nuestras lenguas.
David puso sus manos en mi culo, me acercó a él y sentí su polla dura.
-David, ¿sabes que me excita tanto como follar?
-¿Qué?
-El sexo oral.

Nos desnudamos, nos tambamos sobre la alfombra del salón, él boca arriba, yo sobre él, en la postura del 69. Cogí su polla dura y empecé a masturbarle, a chuparle la polla. David gimió, y después empezó a besar mi sexo, lo abrió con sus dedos y metió su lengua en mi sexo, la sentí muy adentro.
-¿Te gusta, verdad? –le pregunté.
-Sí, sí, mucho. ¿Y a ti?
-Para ser novato, chupas muy bien.
-Tengo muchas ganas de sexo.
-Entonces calla y sigue chupando mi sexo, que yo haré lo mismo con tu polla.
Seguimos dándonos sexo oral. Cuanto más le chupaba la polla, más chupaba mi sexo, más cachonda me ponía. Daba estirones a su polla, la besaba, la chupaba, y él respondía metiendo su lengua muy adentro de mi sexo y presionando mi clítoris con sus dedos y con su lengua. Tanto presionó que tuve un orgasmo.

-Quiero follarte –dijo David.
-Y yo que me folles. Fóllame como te dé la gana.

David me tumbó boca arriba, la alfombra calentaba mi espalda, él se tendió sobre mí, deslizó su polla dura dentro de mi sexo, me besó la boca, el cuello, los pechos, otra vez la boca, nuestras lenguas jugaban. Sentía su piel caliente sobre la mía, que ardía. Nuestros cuerpos echaban fuego. Sujeté fuerte a David con brazos y piernas para sentir más adentro su polla.
-Me follas con ganas.
-Llevo semanas queriéndote follar.
-Sigue, sigue, déjate llevar por las ganas de follarme.
David paró y me dio un beso largo y caliente. Después se levantó.
-Pero, no dejes de follarme. Estaba a punto de tener otro orgasmo.
Entonces David presionó mi clítoris con su polla y sentí el orgasmo deseado, que agitó mi cuerpo.

-¿Quieres follarme otra vez?
-Sí. Te quiero follar a cuatro patas.
-Me gusta la postura del perrito. Me hace sentir muy zorra.
-¿Te gustaría que te llamase zorra?
-Soy tu zorra.
David deslizó su polla dura dentro de mi sexo. Sus embestidas eran brutales.
-¿Te gusta, zorra?
-Sí, mucho. No pares.
A veces, la polla de David se salía de sexo, o la sacaba él, para darme golpecitos en las nalgas o para rozarme el sexo con ella. Luego me la volvía a meter hasta muy adentro, con furia, con la furia que tienen los hombres que empiezan a practicar sexo por primera vez con la mujer que más han deseado. Mi sexo era fuego, echaba humo.
-Wendy, te estaría follando durante horas, pero si te sigo follando me voy a correr.
Entonces sacó su polla de mi sexo, me tumbó en el suelo y volvió a presionar mi clítoris con su polla. Sentí el tercer orgasmo.

-David, te mereces un regalo.
-¿Cuál?
-Vas a alucinar.
-Ponte en arco de triunfo sobre mis pechos.
Eso hizo David. Le agarré la polla, empecé a masturbarle, a chupársela. No paré hasta que se corrió a chorros. Cubrió mi cara con su semen, llenó mi boca. Él alucinó, yo aluciné.

Mientras nos duchábamos, pregunté a David por su chica.
-Paso de ella. Lo único que quiero es follarte una y mil veces.
David y yo estuvimos follando todo el fin de semana.


David se fue a Boston, y yo con él. Llevamos un año de relaciones. Pura fantasía sexual hecha realidad.

jueves, 2 de enero de 2014

SEXO EN LA OFICINA

Siempre ha querido tener sexo con mi jefe. Me llamo Sira. Me inspira Shyla Stylez.

Entré a trabajar en mi actual empresa con 24 años. Desde que entré como administrativa me encoñé de mi jefe. Intenté varias veces acercarme a él e insinuarme, pero no conseguía lo que quería de él: tener sexo. Como me gusta zorrear a los hombres para conseguir mis objetivos empecé a flirtear con uno de mis compañeros a la vista de mi jefe. Fue entonces cuando conseguí que mi jefe reaccionase a mi gusto.

Cuando mi compañero se fue de la oficina nos quedamos solos mi jefe y yo. Fue entonces cuando se acercó a mí.
-No me gusta que zorrees con mis empleados.
-Pero estoy necesitada de cariño.
-Las mujeres que zorrean no buscan cariño, buscan sexo.
-¿Acaso no tengo derecho a buscar sexo? ¿Acaso no tengo derecho a follar?
-Si quieres sexo me lo dices a la cara.
-Sí quiero sexo, sexo duro.

Fue entonces cuando David se acercó a mí, me quedé presa entre la pared y él, sin posibilidad de escapar. Me besó, me arrancó la blusa, sujetó mis pechos, los levantó, los besó, me quitó el wonderbrá, besó mis pezones. Mi excitación crecía, y la suya también, le metí mano, su polla estaba dura.
-Sira, veo que eres muy zorra.
-David, espero que sepas follar a una zorra, muy zorra.

David me dio la vuelta, me puso de cara a la pared, me dio unos azotes en el culo, me quitó la falda, me volvió a azotar, metió su mano entre mis piernas y me acarició el sexo.
-Estás muy caliente.
-¿Y sabes que quiere una mujer muy caliente?
-¿Que la follen duro?
-Que la follen muy duro.
-¿Y qué más?
-Que el hombre no se corte un pelo.
David entendió el mensaje. Se arrodilló, me dio la vuelta, me quitó las bragas, me abrió de piernas, me abrió el sexo y me hizo sentir su lengua.
-Chupa lo que quieras.
David no dejó de chupar. Mi excitación crecía. David se levantó me besó en la boca, me cogió de la mano y me llevó al sofá. Me sentó, se arrodilló, abrió mi sexo y metió la lengua muy adentro. Yo estaba alucinando.
-No pares –le pedí entre jadeos.
David besó, lamió mi clítoris con su lengua. Metió su dedo corazón en mi sexo levantó mi clítoris y lo presionó con su lengua.
-Sigue, sigue –le ordené.
David siguió y yo tuve mi primer orgasmo.

David tenía muy claro lo que quería él y lo que quería yo. Se sentó en el sofá, me sentó sobre él, metió su polla en mi sexo y empezó a follarme con locura, a veces paraba para excitarme el clítoris con sus caricias, también me acariciaba los pezones, me los pellizcaba y yo alucinaba. Me estaba follando como a mi gusta que me follen. Me aferré a David, que no dejaba de deslizar su polla dura dentro de mi sexo, que no dejaba de excitar mi clítoris, que quería que tuviese otro orgasmo.
-¿Te está gustando, zorra?
-Sí, sí, mucho. Fóllame mucho, como quieras.
David aceleró sus embestidas, la excitación de mi clítoris. Tuve otro orgasmo.

David quería más, y yo también. Nos pusimos de pie. David me pidió que me apoyase en la mesa, me abrió de piernas, él detrás, me empezó a dar golpes con su polla en las nalgas, entre los muslos, en mi sexo. Agarró su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-¿Te gusta tener mi polla dentro de tu sexo?
-Sí, sí, mucho.
-¿Es lo que siempre has querido, verdad?
-Sí, sí.
-Eres una zorra.
-Sí, soy una zorra. Soy tu zorra.
Las embestidas de David eran brutales. Me tenía sujeta por las caderas. Me hizo sentir su polla tan adentro que yo estaba alucinando. Hubo un momento que paró en sus embestidas, fue para excitar mi clítoris.
-¿Te gusta tocarme, verdad?
-Me gusta tocarte, besarte y follarte.
-Sigue follándome.
David aceleró sus embestidas y yo tuve mi tercer orgasmo.

-David, quiero más.
Me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a chupársela y a masturbarle.
-Sira, no pares hasta que me corra.
Obedecí. Quería que se corriese.
-¿Te gusta?
-Me gusta, sigue.
Seguí chupando.
-¿Te gusta mi polla?
-Me vuelve loca.
-Sigue chupando, que estoy a punto.
En un minuto de la polla de David empezó a salir su jugo delicioso. Se corrió en mi cara, a chorros. Recogí el semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Qué rico.

El fin de semana lo pasamos juntos, follando. El lunes despidió al empleado con el que me vio zorrear y me ascendió a secretaria personal… para todo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

MI PROFESOR Y MI AMANTE

La combinación de ternura y sexo duro me vuelve loca. Me llamo Nerea. Me inspira Charley Chase.

A los 20 años estaba amargada. ¿Por qué? Llevaba dos años con mi novio y tener sexo me frustraba. No me daba lo que yo demandaba y necesitaba. Tener sexo con otros hombres tampoco me satisfacía porque no había un vínculo emocional que me aportase seguridad y felicidad. Sin embargo, seguía luchando por encontrar al hombre que me diese todo el sexo que me hiciese sentir una mujer completa y realizada.

Un día, en la última clase del turno nocturno del instituto, me vine abajo cuando todos mis compañeros salieron del aula. Mi profesor se acercó a mí, se puso en cuclillas y me miró a los ojos.
-¿Por qué lloras?
-No soy feliz.
-¿Por qué? Tienes un buen trabajo por las mañanas, eres buena estudiante, inteligente, simpática, bonita… No tienes un motivo para llorar.
-No soy feliz con mi pareja. No me valora, no me da lo que necesito.
-Imagino que habrás intentado arreglar las cosas.
-Sí, pero la relación sigue sin funcionar.
-Seguro que un hombre de verdad sería feliz contigo.
-¿Dónde está ese hombre de verdad?
-Delante de ti.

Aluciné. David llevaba dándome clase dos años. Me reconoció que en esos dos años no tuvo sexo con ninguna mujer porque estaba coladito por mí. Me secó las  lágrimas y me besó. Fue un beso cálido y dulce. Me sentí reconfortada.
-Quiero hacerte el amor –dijo David.
-¡Sí, sí!
Salimos del instituto sin que nadie nos viese. Me llevó a su casa. Durante el desplazamiento en coche nos cogíamos de la mano, nos besábamos, nos acariciábamos los muslos.

En casa nos desnudamos el uno al otro. Sentir las manos de David acariciando todo mi cuerpo me proporcionó un placer cálido, me relajó y despertó un apetito de sexo como nunca lo había sentido.
-Eres fantasía hecha mujer.
-Soy tuya, hazme el amor a tu gusto.
-Te haré el amor para hacerte feliz.

David besó mis labios, nuestras lenguas se tocaron, besó mi cuello, mis pechos, mis pezones, mi vientre, se arrodilló y besó mi sexo. Era el primer hombre que me daba sexo oral. Yo estaba alucinando porque quería decir que David estaba dispuesto a darme el sexo que le pidiese y que me daba permiso para saborear su polla.

David me sentó sobre la cama, se arrodilló, me abrió de piernas, abrió mi sexo, lo besó, lo lamió e introdujo su lengua. David excitaba mi sexo, también mi clítoris, que lo presionaba con los dedos y con la lengua. Introdujo uno de sus dedos en mi sexo mientras excitaba mi clítoris. Yo estaba alucinando.
-Eres deliciosa.
-Sigue, por favor.
David siguió jugando con mi sexo, con mi clítoris. El placer iba a más. Tuve un orgasmo que agitó todo mi cuerpo. Me desvanecí.

David me tumbó en el centro de la cama. Se acostó a mi lado. Me besó el cuello, las mejillas, los labios. Me decía cosas bonitas.
-Por favor, por favor, hazme el amor toda la noche.
-Te daré todo el amor que siento hacia ti, y todo el sexo que me pidas.
-Fóllame duro. Lo necesito.

David obedeció. Me abrió de piernas, se arrodilló delante de mí, empezó a acariciar mi sexo con su polla dura hasta que la deslizó dentro de mi sexo, tan adentro que la sentí en lo más profundo de mis entrañas. Se tendió sobre mí, me besó y al oído me dijo “bonita”, “te deseo tanto”, “llevo años queriéndote hacer el amor”. Le abracé y crucé las piernas por encima de él para sentir todo su cuerpo contra el mío, su piel caliente sobre la mía ardiente. Sentía la polla de David dentro de mí, que me daba placer, felicidad, seguridad. Me abandoné a sus deseos sexuales. David me hacía sentir su polla, sus caricias y sus besos. Tuve un segundo orgasmo.

David se tendió a mi lado.
-Quiero que me hagas el amor otra vez. Quiero que me folles otra vez más.
David me tumbó de lado. Me abrió de piernas, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Empezó a embestirme con fuerza. Me retorcía para besarle. Él me agarraba uno de los pechos y pellizcaba mi pezón. Cuando sus embestidas crecieron en intensidad empezó a estimular mi clítoris con su mano derecha. Yo me agitaba, gemía, pedía más. Sólo sabía decir “fóllame, fóllame”, y David me follaba. Tuve un tercer orgasmo.

Quería devolver a David todo el placer que me había dado. Y quería por primera vez tener una polla dentro de mi boca.
-David, dame tu polla.
David se sentó en el borde de la cama, me arrodillé delante de él, agarré su polla dura, le chupé las pelotas y toda su polla hasta la punta y me metí la polla en la boca, empecé a hacerle una paja mientras tenía su polla dentro de la boca.
-Nerea, eres fantástica.
Yo chupaba y chupaba la polla que daba la felicidad.
-Nerea, sigue, sigue. Lo estás haciendo muy bien. No pares, sigue hasta el final
Obedecí, y en un minuto David se corrió a chorros. Su semen impactó en mi cara, entró en mi boca, recogí el semen de mi cara y me chupé los dedos, chupé la polla de David por última vez.
-Nerea, quiero que seas mi pareja.
-David, eres el hombre que necesito.

David y yo llevamos dos años juntos. Yo tengo 22 años, él 34, pero somos una pareja perfecta porque nos damos todo el sexo que necesitamos.

sábado, 2 de noviembre de 2013

MI AMANTE MÁS JOVEN

Siempre he tenido varios amantes; ahora tengo uno en exclusiva. Me llamo Delia. Me inspira Demi Delia.
 
Desde que me casé por primera vez siempre he tenido varios amantes y siempre he buscado el amante que me diese, sólo él, todo el sexo que necesito.

Me casé por primera vez con 24 años, estuve casada siete y tuve más de veinte amantes, todos mayores que yo, me enseñaron mucho de sexo. Me casé por segunda vez con 32 años, estuve casada cinco y tuve más de cuarenta amantes, todos de más o menos mi edad y todos dispuestos a darme el sexo que les pidiese. Me casé por tercera vez con 39 años, llevo casada un año y cansada de tener varios amantes he encontrado uno al que le he enseñado lo que tiene que saber de sexo para darme todo el sexo que necesito.

Ese amante es David, tiene 23 años y es como quiero que sea un hombre, dulce, pero que sepa follar duro.

Es el hijo de mi amiga Penélope. Nos conocimos en una fiesta que dio mi amiga para celebrar que David se graduó en Derecho. Estaban los amigos y amigas de David y su novia, también algunos padres, los más próximos a Penélope.

David me llamó la atención por su físico y simpatía. Decidí que tenía que tener sexo con él. Me acerqué a él y le dije que estaba dispuesta a contratarle en mi bufete de abogados. A él le hizo mucha ilusión y quedamos en mi despacho para firmar el contrato.

Hablamos de todo y de nada, me acerqué a él y le dije que me tenía que demostrar sus cualidades verdaderas si quería ser mi mano derecha.
-¿Me estás pidiendo sexo? Pero eres amiga de mi madre y tengo novia.
-No pongas excusas estúpidas. Nunca hay excusa para tener sexo.

Me acerqué a David, le metí la mano en los jeans y le empecé a frotar la polla, que empezó a crecer y ponerse dura.
-¿Cuántas veces a la semana tienes sexo con tu novia?
-Mi novia es virgen, o eso me dice ella.
-¿Y tú eres virgen?
David se quedó callado.
-¡Eres virgen! ¡Con 23 años y eres virgen! Lo tenemos que solucionar ahora mismo. ¿Porque seguro que quieres follar, verdad?
-Sí, sí, claro que quiero follar.

David empezó a tocarme, besarme y acariciarme. Era virgen, pero sabía lo que hacía.
-Vaya, David, sabes lo que haces.
-Es porque veo mucho porno.
-¿Quieres hacer realidad tus fantasías sexuales?
-Sí, sí.
-Prepárate.

Desnudé a David, me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a masturbarle. Su polla se puso tiesa como un bate de béisbol. Le chupaba y chupaba la polla.
-Sí, sí. Siempre he querido que una mujer me chupase la polla. Es fantástico.
Seguí chupándole la polla hasta que me pidió a gritos algo que me excitó.
-Quiero comerte entera, quiero comerte tu tesoro.
Me senté en el sofá, David se arrodilló delante de mí, me quitó los jeans y las bragas, me abrió de piernas y empezó a basarme el sexo, se lo abrí con los dedos e introdujo su lengua en mi sexo, lamió todo mi sexo, luego mi clítoris.
David estaba sabiendo poner en práctica todo lo que aprendió viendo porno.
-Sigue chupando, sigue chupando. No te cortes, quiero que disfrutes y que me hagas disfrutar.
David obedeció con dulzura, besaba mi sexo, y con valentía, metía su lengua tan adentro como podía.
-Chupa mi clítoris. No te cortes.
David chupó mi clítoris, tuve mi primer orgasmo.

Quería follar a David. Le dije que se sentase en el sofá. Su polla estaba erecta. Me acerqué a él, me abrí de piernas, le cogí la polla, me senté sobre él e introduje la polla en mi sexo.
-¿Qué te parece? Ya tienes tu polla dentro de una mujer a la que le gusta el sexo duro.
-Todo me parece genial. Haz conmigo lo que quieras. Soy tu esclavo.
-¡Fantástico! Pórtate bien y los dos disfrutaremos.
Empecé a saltar sobre David, con su polla dentro de mi sexo, a veces paraba para besarle, para meter la lengua dentro de su boca, para saborear su lengua, para que me chupase los pezones, para excitar mi clítoris… hasta tener el segundo orgasmo.

-David, fóllame como quieras.
David me tendió en el sofá, abrió mis piernas, se arrodilló, golpeó su polla en mi sexo –como en las películas, dijo David– y luego metió su polla en mi sexo.
-Fóllame sin parar.
David deslizaba su polla dentro de mi sexo, yo me excitaba el clítoris.
-David, follas muy bien para ser tu primera vez.
-Me parece mentira.
-¿Qué te parece mentira?
-Follarte, follarte, a ti, a ti.
-Sigue follando, sigue, más, más.
-Lo que me pidas.
-Fóllame hasta que te corras, pero cuando te vayas a correr me avisas.
-Sí, sí. Follarte, follarte, es fantástico.
David siguió follándome y yo excitando mi clítoris.
-Creo que me voy a correr.
-Saca tu polla de mi sexo.
Con su polla apuntándome David se corrió. Su semen se derramó por mi cuerpo, un chorro en mi sexo, otro en mis pechos, otro en mi cara. Me revolví para cogerle la polla y llevármela a la boca, un último chorro de semen llenó mi boca.

-David, ha sido fantástico.
-Sí, Delia, sí que lo ha sido. Ya no soy virgen. Te follaré lo que me pidas.
-Fantástico, porque quiero que me folles todos los días.

David trabaja en mi bufete y me folla todos los días. Sí, estoy casada y tengo un amante, es decir, soy un zorra, pero con suerte, porque mi amante es capaz de follarme tantas veces como le pido. Ya no necesito más amantes.

sábado, 5 de octubre de 2013

SOBREDOSIS DE SEXO

Me gusta que me den mucho sexo. Me llamo Elisa. Me inspira Elisa Ann.
Tenía 16 años cuando la curiosidad me llevó a ver una película porno. Me gustó, me excitó tanto que empecé a masturbarme hasta tener un orgasmo que agitó mi cuerpo. Desde ese momento supe lo que quería: tener muchos hombres a mi lado que me diesen mucho sexo. Utilicé a mi primer novio para perder la virginidad, después le dejé, le dije que no sabía follar, que follarme durante diez minutos era muy poco. Era verdad, pero también era verdad que tener novio habría sido un obstáculo para tener sexo indiscriminado con todos los hombres que estuviesen a mi alcance. Para tener mucho sexo empecé a participar en fiestas universitarias y a trabajar como go-go y stripper en discotecas, como sex-party-girl y sex-doll para grupos de hombres a los que les excitase follar a la misma mujer durante horas en presencia o no de público y como escort de lujo. Después de veinte años y de ganar mucho dinero dejé mis profesiones sexuales. ¿Con cuántos hombres he follado durante esos veinte años? Seguro que con más de 10.000. Pero a mis 37 años no he renunciado a mis gangbang a medida, tengo varios grupos de amigos a los que llamo para que me den mucho sexo. Este sábado pasado vinieron a casa seis de esos amigos. ¿Qué creéis que pasó?

            Recibí a mis amigos en el salón de casa, en lencería. Ellos, que sabían a qué venían, no se anduvieron con rodeos y empezaron a acariciarme, tocarme, excitarme, desnudarme, besarme y a hacerme sentir sus pollas duras. Me pusieron unas veces a cuatro patas, otras tumbada, otras hicieron conmigo un sándwich, la postura daba igual si servía para tener dentro mí tantas pollas como pudiese. Daba gusto ser objeto de una doble penetración mientras me llevaba a la boca dos pollas y otros dos hombres veían la escena haciéndose una paja a la espera de follarme. Llegó el momento en el que no sabía quién me follaba por delante, quién por detrás y las pollas de quiénes tenía en la boca. Tuve varios orgasmos. Cuando todos me follaron  me pusieron de rodillas y uno a uno se corrió en mi cara, el semen resbalaba por mis mejillas, entraba en mi boca, seguía por mi barbilla, caía hasta mis pechos, extendía el semen por mi cuerpo, lo recogía con mis manos, me chupaba los dedos. Disfruté.

            Mis amigos se fueron. Pero a los cinco minutos tuve una idea: llamar a David… para tener más sexo. Creí que tardaría en llegar más tiempo, pero tardó diez minutos. No sentí que entrara en casa. Le encontré en el baño esperando a que saliese de la ducha. Estaba desnudo con la polla dura apuntándome. No se anduvo por las ramas.

            David me sentó en la silla de la ducha, me abrió de piernas y empezó a chupar mi sexo sin freno ni control. Después metió el dedo corazón de la mano derecha en el sexo, levantó mi clítoris y empezó chupar con intensidad, presionando mi clítoris con fuerza. Yo empecé a alucinar porque David es el que mejor sabe utilizar su lengua y el que más partido sabe sacar a mi sexo y a mi clítoris. David siguió a lo suyo: chupando y presionando mi clítoris hasta que consiguió que tuviese un orgasmo sensacional.

            -David, ahora quiero que me folles.
            -Elisa, a eso he venido: a follarte duro.

Nos pusimos de pie, David metió su polla en mi sexo, me cogió por las piernas y me levantó, me abracé a él. Así me llevó hasta el dormitorio. Allí follamos. David me tendió sobre la cama, me besaba con lujuria y me hacía sentir su polla dentro de mí con fuerza hasta muy adentro. Sus penetraciones eran las de un hombre poseído por unas ganas irrefrenables de follar y follar y de dar placer sexual a la mujer más ansiosa y necesitada de sexo. Me aproveché y le pedí que me follase hasta la extenuación. David obedeció. Siguió follándome sin parar hasta que se retiró de mí.
 
           -¿Por qué dejas de follarme?
           -Porque quiero que tengas otro orgasmo.
           -¿Cómo?

David me besó y presionó mi clítoris con tanta intensidad que un orgasmo agitó mi cuerpo.

           -¿Qué te ha parecido?
           -Muy bien, muy bien. Quiero follarte.

David se tendió boca arriba sobre la cama. Me abrí en arco de triunfo, agarré la polla de David, descendí sobre su polla y la deslicé dentro de mi sexo. Empecé a cabalgar con la polla de David dentro de mí. Cuando paraba de cabalgar aprovechaba para frotarme el clítoris. David me acariciaba los muslos, los pechos y mi clítoris. Yo seguía cabalgando hasta que paré con la polla de David todo lo dentro de mi sexo que pude metérmela, froté mi clítoris sin freno y tuve un nuevo orgasmo.

-David, quiero tu polla.

David agarró su polla y me la ofreció. Cogí la polla de David e hice con ella una de las cosas que más me gustan en el sexo: chupar y chupar la polla dura hasta conseguir que el hombre se corra de gusta dentro de mi boca. Con la polla de David dentro de mi boca empecé a hacerle una paja para que alucinase de placer. Saqué de mi boca la polla de David y le toqué la punta de la polla con la punta de mi lengua. Entonces, la polla de David se convirtió en un manantial del que empezó a fluir semen en abundancia. Me llevé a la boca la polla de David. Mi boca se llenó de semen y yo fui feliz, muy feliz.

Follo con tantos hombres como puedo, pero si después follo con David la sobredosis de sexo es total y el placer absoluto.