martes, 1 de julio de 2014

EL AMANTE QUE BUSCABA

¡Por fin, tengo el amante que buscaba! Me llamo Carlota. Me inspira Carol Goldnerova.

Me casé con 23 años por imposición de mis padres y con el hombre que habían elegido, mayor que yo veinticinco años. Accedí porque no me atrevía a desobedecer y porque mi futuro marido era rico, no me iba a faltar de nada. Pero al poco de casarme me empezó a faltar sexo. Sí, teníamos sexo una vez a la semana, pero se me hacía poco en cantidad y calidad. Sin embargo, no me atrevía a ser infiel. Cuando estaba sola en casa pasaba el tiempo viendo cine porno. Me convertí en adicta al porno.

Conocer a Anastasia, Natacha y Anna me ayudó mucho a vencer mis miedos. Me animaron a tener un amante, a estar con otros hombres hasta encontrar al amante que me diese todo el sexo que necesitaba. Empecé a ir con ellas de cacería sexual, a participar en sex party, pero casi siempre sentía más placer mirando y gravando en vídeo a mis amigas con sus chicos que teniendo sexo con otros hombres, me follaban poco y mal. Me sentí frustrada hasta que conocí a David.

A David le conocí una noche en una cafetería. Le tenía en frente, en otra mesa. No me quitaba ojo, me miraba a los ojos, a la boca, a los pechos. Que me mirase como lo hacía me hacía sentir bien. Me despertó un apetito sexual que nunca había experimentado. Se sentó a mi lado.
-Te habrás dado cuenta de que me gustas.
-Sí, no me has quitas ojo.
-Quiero pasar el resto de la noche contigo.
-Eres muy directo.
-¿Qué dices? ¿Quieres hacer algo divertido y placentero?
-Quieres acostarte conmigo, ¿verdad?
-Seguro que lo pasaríamos bien.
-Soy una chica muy exigente.
-¿En tu casa o en la mía?
-En la mía. Mi marido está de viaje. Y merece que le ponga los cuernos.
-¡Vaya, estás casada!
-¿Te importa que lo esté?
-No. Ahora sólo me importa darte mucho sexo.

Llegamos a casa. Entré primero, él me siguió. Cuando llegamos al dormitorio estábamos casi desnudos. Me terminó de desnudar. Primero me quitó el wonderbrá, me acarició los pechos, me los sujetó, apretó hacia arriba y empezó a lamer mis pezones. Luego los soltó, me acercó a él, sentí su polla dura, me besó en la boca, sentí sus labios y su lengua. Descendió besando mi boca, barbilla, cuello, pechos, vientre, me bajó las bragas, besó mi sexo. Mi respiración se entrecortaba. Besó mi clítoris. Pasó su lengua por todo mi sexo, por mi clítoris. Se levantó, me besó la boca, me cogió en sus brazos, me llevó a la cama, me tendió en ella y me abrió de piernas. Me sentía relajada. David me besó el sexo, el clítoris, abrió mi sexo e introdujo su lengua tanto como pudo, a cada instante sentí que me lamía más y más deprisa, paraba y me lamía el clítoris. Metió uno de sus dedos en mi sexo, levantó mi clítoris y empezó a chuparlo con pasión, sin control, más y más deprisa. Mientras sentía un orgasmo intenso de verdad, David metió su lengua en mi sexo. Aluciné.

-David, por favor, fóllame. Como quieras, pero fóllame.

David se acercó a mí. Me hizo sentir su polla en mi sexo, lo acarició con su polla dura, que deslizó dentro de mí, despacio, sólo la punta, la sacaba y volvía a introducirla. Así  durante media docena de veces. Por fin, se tendió sobre mí. Introdujo toda su polla dentro de mi sexo y me besó. Su beso fue tan cálido como caliente tenía mi sexo. Se apoyó sobre sus brazos y empezó a deslizar su polla dentro de mi sexo, hacia dentro, hasta el fondo, y hacia fuera, para coger impulso y volverla a deslizar tan adentro de mí que me hacía gemir como a una mujer fuera de control.

-David, fóllame sin parar. Fóllame, fóllame.
-Sí, Carlota, sí. Follarte, follarte. Te quiero follar, follar y follar.
-Fóllame, fóllame, fóllame.
-Follarte, follarte, follarte.

Tener la polla de David dentro de mí me hacía feliz. Que la sacase de mi sexo y presionase mi clítoris con ella me provocó el orgasmo más intenso que había experimentado hasta ese momento.

-David, quiero tu polla, quiero tu polla.

David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Agarré su polla, la chupé, la chupé, la chupé, tan deprisa como pude.

-Sigue, Carlota, sigue. Me quiero correr.

Seguí chupando la polla de David. Quería que se corriese. Y se corrió a chorros. Su semen cubrió mi cara y llenó mi boca. Chupé la polla de David una vez más.

-Carlota, quiero tener sexo contigo, siempre. Quiero ser tu amante.
-Y yo quiero ser tu gatita, tu putita, tu zorrita.
-Carlota, eres maravillosa.


David es el amante que buscaba. Dos años después seguimos siendo amantes. Seguimos teniendo mucho sexo. Somos felices.

domingo, 1 de junio de 2014

LA ESPOSA MÁS ZORRA

Me gusta ser la esposa más zorra. Me llamo Anastasia. Me inspira Anastasia Christ.

Me eché novio en el instituto, hacíamos el amor todos los fines de semana, pero le dejé en el último año de universidad. Durante el viaje de fin de carrera, al que él no fue, tuve la ocasión de participar en una fucking fest que organizaba una discoteca, donde follé con varios chicos, no sé con cuántos. Lo pasé bien, muy bien, disfruté a tope, como nunca había disfrutado. A mi regreso del viaje dejé a mi novio. Quería follar todo lo que pudiese. Ese fue desde entonces mi estilo de vida. Tenía 23 años.

En otra fucking fest conocí a su promotor, le gusté y se quiso casar conmigo. Le dije que no le iba a ser fiel. Me dijo que le gustaba que le pusiese los cuernos porque eso le excitaba. Incluso le gustaba verme follar con otros hombres o con varios a la vez. No entendía nada, pero yo me lo pasaba en grande. La única condición que me puso fue que no tuviese un único amante porque si no le estaría siendo infiel. Me casé con 26 años.

Pero en una de las fucking fest conocí a David. Ya me habían follado un trío de hombres, pero apareció David me llevó a un reservado, nos duchamos juntos, me tendió sobre la cama, me abrió de piernas y empezó a devorarme el sexo como nunca lo había hecho otro hombre. Sentir su lengua dentro de mí o presionando el clítoris durante tantos minutos me excitó tanto que tuve el que fue el último orgasmo de la noche. Me quiso follar, pero le dije que mejor mañana.
-¿Por qué? Ahora tengo la polla tan dura que alucinarías si te follase.
-Mañana seguro que me harás alucinar más que hoy.
-Pero, quiero follarte.
-Puedes follarte a mis amigas Anna y Carlota.
-Eres una zorra.
-Me gusta que me llamen zorra. Mañana vienes a mi casa y me follas cuanto quieras.
David se fue con mis amigas y yo a mi casa a descansar porque sabía que David vendría al día siguiente a follarme con muchas ganas.

Sonó el timbre, abrí la puerta y David entró a saco. Me puso las manos en el culo, me acercó a él, me hizo sentir su polla, me besó en la boca, nuestras lenguas se enredaron.
-Anastasia, ¿Cómo quieres que te folle?
-Duro y salvaje.
-¿Por dónde quieres que empiece?
-Por donde lo dejaste ayer.
David me llevó al dormitorio. Sobre la coqueta vio una foto de mi boda.
-¿Estás casada?
-Sí. ¿Te importa?
-Me provoca más ganas de follarte.
David me desnudó desgarrándome la ropa. Me quitó las braguitas, me abrió las piernas y empezó la fiesta de verdad.
-¿Te gusta mi sexo?
-Me vuelve loco.
David abrió mi sexo con sus manos, me hizo sentir su lengua por dentro, por fuera, en mi clítoris, también sus dedos. Con sus dedos levantó mi clítoris y lo presionó con la lengua. Yo estaba alucinando. Pensé que un hombre que sabía usar sus manos y su lengua también sabría utilizar su polla. Me entraron unas ganas locas de que me follase, lo que hizo subir mi excitación, tanto que a cada segundo estaba más cerca del orgasmo, que llegó cuando David pasó su lengua despacio por todo mi sexo y presionó mi clítoris. Mientras tenía el orgasmo David seguía saboreando mi sexo.

-David, fóllame duro y salvaje, fóllame como quieras, pero fóllame.
David me puso de pie de frente al espejo que hay sobre la coqueta. Teníamos la foto de mi boda delante.
-¿Tu marido sabe que le eres infiel?
-Siempre ha sabido que soy un poco zorra.
-¿Sólo un poco? Eres la esposa más zorra que he conocido.
David me acarició los muslos y mi sexo con su polla. Yo apreté las piernas y sentí una polla grande y dura. David me apretó los pechos y me pellizcó los pezones.
-Te voy a meter la polla hasta muy adentro.
David me abrió de piernas y deslizó su polla dentro de mí. Comenzó a embestirme con fuerza, intensidad, pasión. A veces paraba, para presionar mi clítoris con sus dedos.
-Anastasia, me gusta follarte.
-Y a mí que me folles. Sigue follándome.
David reanudó sus embestidas, que cada vez eran más profundas. Mi respiración era entrecortada, mis gemidos cada vez más escandalosos. David puso sus manos en mi clítoris, me penetró profundo y presionó mi clítoris. Tuve mi segundo orgasmo.

Los dos queríamos más. David me tendió en cama, me abrió de piernas y deslizó su polla dentro de mi sexo. Empezó a follarme, metía su polla hasta el fondo y seguía presionando, la sacaba y presionaba mi clítoris. Se tendió sobre mí, pasó su lengua por mis pechos, nos besamos.
-Anastasia, eres pura fantasía.
-David, eres el hombre que siempre he querido tener para follar.
David me follaba y follaba, no paraba, me follaba y follaba. Yo disfrutaba como una zorra, muy zorra. Me follaba y me besaba, me follaba y me besaba. Yo disfrutaba. ¡A la mierda mi marido! David estaba siendo el mejor follador que había pasado por mi sexo. David me metió la polla tan adentro a la vez que me dio un beso tan tórrido que aluciné, pero aluciné más cuando de inmediato sacó su polla y presionó mi clítoris. Tuve mi tercer orgasmo, y mientras lo tenía David volvió a meter su polla en mi sexo. Fue fantástico.

-Quiero tu polla.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Le cogí la polla dura, me la llevé a la boca y empecé a chupar y chupar, también le empecé a hacer una paja a toda prisa. Quería que se corriese cuanto antes. Quería su jugo delicioso.
-¡Anastasia, Anastasia!
-¿Qué, qué?
David se corrió a chorros, cubrió mi carita de zorra viciosa con su jugo delicioso. Me lo llevé a la boca. ¡Qué rico!

Tengo 28 años, llevo casada dos años y sigo participando en las fucking fest para darle gusto a mi marido. Pero sin que él lo sepa, David es mi amante, y nos lo pasamos en grande follando duro y salvaje. 

jueves, 1 de mayo de 2014

INFIEL POR PLACER

Soy infiel por placer. Me llamo Natacha. Me inspira Natasha Nice.

Desde que cumplí 18 años he mantenido sexo con mis novios, y fui fiel a todos. Pero no me duraban mucho porque me cansaba pronto de ellos, no me follaban todo lo que yo quería. En siete años acumulé diez novios. Cuando no tenía novio buscaba encuentros sexuales con uno o más hombres a la vez por puro placer y para satisfacer mi apetito sexual. Dije sí a la petición de matrimonio que me hizo hace seis meses mi actual marido porque siempre que estábamos juntos quería sexo. Pensé que iba a estar bien servida. Pero, ¿cuándo y por qué le empecé a ser infiel?

Una vez que fijamos la fecha de nuestra boda, me propuso que la noche de despida de soltera me acostase con otros hombres.
-¿Por qué quieres que me acueste con otros hombres?
-Para que te des cuenta de que soy el hombre que mejor te puede follar.

Llamé a mis amigas Anastasia, Carlota y Anna para que me organizasen la despedida de soltera. ¿Por qué ellas? Porque son tres zorras, que sólo buscan sexo, que conocen a muchos hombres con los que follar salvaje.

Mis amigas se portaron muy bien. Cada una buscó un hombre, con los tres me metí en una suite de hotel. Mis amigas rodaron un vídeo de la sesión de sexo a la que fui sometida por esos tres hombres despiadados, los tres me comieron enterita, me follaron duro, se corrieron por todo mi cuerpo. Fue bestial estar emparedada por dos hombres mientras el tercero ocupaba mi boca con su polla dura. Me sentía muy mujer, muy zorra. Estaba disfrutando como nunca.

Ellos terminaron y se fueron, pero yo tenía ganas de más sexo. Mis amigas me dijeron que la noche no había terminado. Entendí que iba a tener más sexo. Me di un baño relajante. ¿Qué fue lo que pasó cuando salí del baño y fui al dormitorio?

 -Natacha, te presentamos a David. Disfruta de su polla.

David me apuntaba con una polla que me dejó con la boca abierta. David vino a mí, metió su polla entre mis muslos, la sentí dura, me acarició las nalgas, los pechos, me besó, metió su lengua en mi boca. En ese momento quise que la hubiese metido en mi sexo. Cogió mis pechos, los elevó, empezó a chupar mis pezones. Le apretaba la polla entre mis muslos.
-Aprieta más la polla, zorra.
-Quiero que me comas entera.
-No vas a olvidar tu despedida de soltera.
-Quiero que me folles duro.

David me tendió en cama, me abrió de piernas y empezó a lamer mi sexo, lo abrió con sus dedos y metió su lengua muy adentro. Gemí como una zorra desatada. Mientras seguía chupando mi sexo empezó a excitar mi clítoris con sus dedos, luego me lo chupó y presionó con sus dedos y su lengua.
-Sigue, sigue.
David siguió. Me lamía más y más deprisa, me presionó el clítoris con tanta intensidad que tuve un orgasmo fantástico.

-David, fóllame, fóllame duro.
-Sí, fóllala duro –dijeron mis amigas. Las muy zorras seguían grabándolo todo.
-Te voy a follar tan duro que no querrás que ningún otro hombre te folle.

David me puso a cuatro patas, cogió su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-Sí, fóllame como a una zorra, como a la más zorra de las zorras.
David comenzó a embestirme con una fuerza que me estaba dejando alucinada. Sentía su polla muy adentro de mí. Ningún otro hombre me había metido la polla tan adentro. A veces paraba para excitar mi clítoris. Luego volvía a embestirme. A veces sacaba la polla de mi sexo, para acariciar todo mi sexo con una de sus manos. Luego volvía a deslizar su polla dentro de mi sexo y a embestirme con más fuerza. Si no me hubiese tenido sujeta por la cintura habría salido despedida en cada una de sus embestidas. Me follaba como yo quería que me follase.
-Fóllame, fóllame, fó…lla…me.
En el último fóllame sentí un orgasmo más intenso que el primero.

-Natacha, la noche no ha terminado –dijo David.
David me tumbó boca arriba, se tendió sobre mí, empezó a besarme, nuestras lenguas jugaban.
-¿Me vas a follar?
-Te voy a follar.
-Sí, sí. Te va a follar otra vez –dijeron mis amigas. Las muy zorras estaban disfrutando grabando la sesión de sexo a la que estaba siendo sometida.
David me abrió de piernas, agarró su polla y la deslizó dentro de mi sexo. Le sujeté con mis piernas y mis brazos. Sentía sus acometidas, sus penetraciones, me follaba con ganas, con fuerza.
-Me gusta follarte. Te quiero follar siempre.
-Fóllame siempre que quieras y como quieras.
-¿También cuando te hayas casado?
-Sí, sí.
-Me gustas. Me gustas porque eres muy zorra.
Me gustaba que me llamase zorra.
-Fóllame duro, no pares. Quiero otro orgasmo.
David me siguió follando como debe follar el hombre que quiere dejar satisfecha a una mujer. Cada acometida era más profunda,  hasta que sacó su polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que tuve el tercer orgasmo, un orgasmo que desató mis ganas de tener su polla dentro de mi boca, para saborearla, para sacar de ella lo que más me gusta.

David se puso de pie. Me arrodillé delante de él. Cogí su polla, dura como una barra de acero. Empecé a hacerle una paja, a chuparle las pelotas, la polla de abajo a arriba, hasta la puntita. Aceleré la paja mientras tenía su polla en mi boca.
-Sigue, Natacha, sigue. Qué bien chupas. Qué zorra eres.
Oí la palabra zorra y enloquecí. Aceleré aún más el ritmo de la paja hasta que… empezó a correrse a chorros. Su semen cubrió mi cara, llenó mi boca, me relamí, disfruté como una verdadera zorra.


Desde esa noche tengo sexo con David. La víspera de  casarme David me regaló otra sesión de sexo duro. Me casé, pero con quien de verdad tengo sexo salvaje es con David. Soy infiel por placer.

miércoles, 2 de abril de 2014

AMIGO ÍNTIMO

Tener un amigo íntimo es mejor que tener marido o amante. Me llamo Tayda. Me inspira Tommie Jo.

He estado casada un par de veces, y fue frustrante, me ahogaba dentro del matrimonio. Intenté salir de esa atmósfera asfixiante del primer matrimonio echándome un amante, pero a las pocas semanas la sensación de ahogo era la misma que tenía con mi marido. Durante mi segundo matrimonio tuve varios amantes, lo que fue más divertido porque cuando me aburría de uno me acostaba con otro, y aunque alguno me follaba como yo quería me sentía insatisfecha por falta de confort emocional.

Rompí con mi segundo marido y con todos mis amantes. Privarme de sexo me causó un estrés insoportable. Pero, ¿a quién podía recurrir? En ese momento sonó el móvil. Era David, le invité a pasar la tarde en casa.

Le recibí en lencería negra.
-Nunca hemos tenido sexo, ¿por qué ahora? –me preguntó David.
-Necesito relajarme.
Me mostré cariñosa para darle confianza. Empecé a besarle.
-Acaríciame, bésame.
-Siempre he querido acariciarte y besarte.
Empezamos a acariciarnos zonas delicadas de nuestros cuerpos, a jugar con nuestras lenguas. Nuestra temperatura empezó a subir.
-¿Alguna vez has querido follarme?
-Siempre he querido follarte.

Cogí a David de la mano y subimos las escaleras que llevan a mi dormitorio. Mientras me desnudaba me besaba, sus labios estaban calientes, igual que su lengua con la que excitaba cada poro de mi piel, que empezaba a arder. Acarició y besó mis pechos, mis pezones.
-David, sigue, sigue.
David me quitó las braguitas transparentes, me tendió en cama, me abrió de piernas, empezó a acariciarme el sexo, el clítoris.
-David, quiero placer.
David me hizo sentir su lengua dentro de mí y en mi clítoris, que a cada segundo estaba más y más excitado.
-Tayda, qué bonita eres.
Era la primera vez que un hombre me llamaba bonita a la vez que me comía entera. David deslizó uno de sus dedos dentro de mi sexo, levantó mi clítoris y lo excitó aún más con su lengua, lo presionó con fuerza y tuve un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo.

-Tayda, eres deliciosa.
-David, quiero que me folles.
David obedeció. Me llevó hacia el borde de la cama, donde estaba él de pie, me abrió de piernas, empezó a acariciar mi sexo con su polla dura, también mi clítoris. Metió su polla entre mis muslos y empezó a deslizarla, sentía el roce de su polla en la parte exterior de mi sexo y en mi clítoris.
-Me gusta, me gusta mucho, pero fóllame, quiero que metas tu polla dentro de mí, muy adentro.
David cogió su polla y la introdujo en mi sexo un centímetro, dos, tres. Sentí una polla gruesa.
-Quiero que metas tu polla dentro de mi sexo, hasta el fondo.
David deslizó su polla un par de centímetros más, lo que me hizo dar un respingo. Luego sacó su polla y presionó mi clítoris.
-¡Fóllame, por favor! Necesito que me folles.
David agarró su polla y la deslizó dentro de mí. Nunca sentí una polla tan poderosa dentro de mí. Las embestidas de David eran profundas, unas despacio, otras rápidas, yo excitaba mi clítoris.
-Tayda, me gusta follarte. Quiero follarte siempre.
-David, sigue, sigue. Fóllame, fóllame.
David siguió con sus embestidas, y no paró hasta que sentí un orgasmo intenso, entonces sacó su polla de mi sexo y con ella presionó mi clítoris con tanta intensidad que prolongó mi orgasmo. Fue el orgasmo más intenso y duradero de mi vida.

-David, quiero tu polla.
David se tumbó en cama. Me acerqué a su polla, la cogí fuerte, empecé a chupar, a tenerla dentro de mi boca mientras le masturbaba. Su polla llenaba toda mi boca.
-Tayda, chupa todo lo que quieras.
-David, te vas a correr como nunca te has corrido.
Seguí masturbando a David, a cada segundo de una manera más desesperada, con más ganas… porque tenía ganas de que se corriese a chorros.
-Tayda, sigue, sigue.
Pero, me detuve.
-Tayda, no pares, por favor, sigue, que estoy a punto.
Entonces aceleré el ritmo de la paja que le estaba haciendo, una última chupada y… David empezó a correrse a chorros. Su jugo delicioso llenó mi boca y cubrió mi cara, recogí su semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Tayda, eres fantástica.
-David, eres el hombre que buscaba.

David dejó de ser mi amigo para ser mi amigo íntimo, mejor que cualquier marido y amante. Me folla siempre y como quiero, yo le hago disfrutar como merece. Tengo 34 años y por fin soy feliz porque tengo todo el sexo que necesito.

sábado, 1 de marzo de 2014

ESPOSA CON AMANTE

Desde que tengo amante soy una mujer feliz. Me llamo Laura Mar. Me inspira Laura Lee.

Me eché novio con 22 años y me casé con él a los 25. Sólo con él tuve sexo. Mientras fuimos novios y en el primer año de casada creía que todo iba bien, pero no era así. Me encontraba triste, sin ganas de nada. Sin embargo, mis amigas eran felices. ¿Por qué ellas sí y yo no?
-Estar casada y tener sexo sólo con un hombre es muy aburrido. Tengo un amante. Con él todo es distinto, porque follamos con locura. No seas tonta, échate un amante y serás feliz –me dijo Lourdes.
Durante días pensé en lo que me dijo mi amiga. ¿Y si tenía razón? Pero no me atrevía a dar el paso de tener un amante.
-¿Todavía no tienes amante? ¿A qué esperas? –me preguntó Lourdes.
-Quiero tener un amante, pero no me atrevo.
-Esta tarde vendrás a mi casa. Mi amante tiene un amigo que anda buscando una chica con la que tener sexo sin compromiso.
-Vale.

Aquella tarde mi vida cambió. Lourdes y su amante se empezaron a dar el lote delante de nosotros.
-¿No te apetece follar? –me preguntó David.
-Sí.
David me cogió de la mano y me llevó a uno de los dormitorios. Me sentí relajada, desinhibida, con ganas de mucho sexo.
-Seguro que te mueres por tener sexo de verdad –dijo David.
-Sí.
-Follemos.
-Sí, follemos de verdad.
-Con tu marido te aburres, ¿verdad?
-Sí.
-Eso es porque no te folla como quieres, porque no te hace sentir una zorra.
-Sí, y me muero porque un hombre me haga sentir una zorra.
-Serás mi zorra.

David empezó a besarme el cuello, las mejillas y la boca, a acariciarme, desnudarme, sentí sus manos en mis pechos, en mis nalgas, en mis muslos, en mi sexo. Sentí que la temperatura me subía, que me estaba calentando, humedeciéndome, que quería tenerle entre mis piernas.

Metí mi mano derecha dentro del pantalón de David y sentí crecer su polla. Le desabroché los pantalones, se los bajé, le quité el slip y su polla saltó como un resorte. Su polla golpeó en mi sexo, apreté los muslos, él puso sus manos en mi culo, me acercó a su boca y nos besamos con pasión. Nuestras lenguas se enredaron.
-Vamos a follar duro –me dijo David.
-Sí, sí. Siempre he querido follar duro.
David me tendió sobre la cama, me abrió de piernas, se acercó a mi sexo y lo besó, metió su lengua hasta muy adentro, acarició mi clítoris, lo besó, lo presionó con sus dedos y con su lengua.
David se tendió boca arriba, yo sobre él, fue un 69 delicioso, porque cuanto más me chupaba él mi sexo caliente, más le chupaba yo su polla dura. Me gustaba que me chupase el sexo y el clítoris y me gustaba agarrar su polla dura con mis manos y tenerla dentro de mi boca. Me excitó tanto el clítoris que sentí un orgasmo intenso, me agarré a su polla dura, casi me desvanecí, chupé su polla, que me dio nuevas fuerzas para follar duro.

David me puso a cuatro patas. Me sentí zorra. Vi que cogía su polla dura y la acercaba a mi sexo y sentí que la deslizaba dentro de mí hasta muy adentro. Empezó a embestirme sin piedad, a follarme duro, de vez en cuando me daba azotes en el culo, lo que me excitaba aún más, lo que me hacía sentir aún más zorra.
-Fóllame duro, fóllame duro.
-¿Te gusta, verdad?
-Sí, me gusta, me gusta mucho.
-Quiero que seas mi zorra.
-Soy tu zorra, soy tu zorra.
David me follaba, me follaba como quería, me follaba como debe follar un hombre de verdad a una mujer que quiere sexo del bueno, sexo duro.
-Laura Mar, eres la mejor zorra a la que he follado.
-Soy tu zorra. Fóllame duro.
David me embistió con tal furor que sentí otro orgasmo que agitó mi cuerpo. Quedé tumbada en cama.
-Quiero tu polla, quiero tu polla.
David me ofreció su polla, me agarré a ella.
-Túmbate –dije a David.
Eso hizo David. Me puse sobre él en arco de triunfo. Adoptamos la postura de la fusión. Sentí su polla dura dentro de mí. Cabalgaba sobre él como una loca ninfómana, sin control hasta que agarré su polla y con ella presioné mi clítoris con fuerza. De nuevo otro orgasmo.
Era la primera vez que tenía dos orgasmos en tres minutos. Fue fantástico.
-Quiero que te corras a chorros –ordené a David.
David se puso de pie, yo de rodillas delante de él. Agarré su polla, me la llevé a la boca y empecé a chupar a toda velocidad.
-Eres una zorra de verdad.
Que me llamase zorra, me excitó tanto que aceleré mis chupadas hasta que conseguí que David llenase mi boca con su jugo delicioso. También se derramó por mi carita de viciosa, recogí el semen y me relamí.
-Eres una zorra deliciosa.
-Y tú un hombre de verdad.


David y yo llevamos un año como amantes. Ha sido un año de felicidad, de sentirme mujer porque siempre follo duro.

sábado, 1 de febrero de 2014

ATRACCIÓN SEXUAL

Aprovecho cualquier excusa para follar. Me llamo Wendy. Me inspira Diamond Jackson.

Soy afroamericana, de Nueva York y tengo 40 años. Vine a España contratada por una empresa multinacional para enseñar inglés para ejecutivos. Iba a ser un curso intensivo de tres meses. Todo era muy previsible: por las mañanas daba mis clases y por las tardes y los fines de semana me aburría. Para vencer el aburrimiento me decidí a ir a discotecas de alterne, a buscar sexo. Hubo noches que me acostaba con un solo hombre y me quedaba insatisfecha. Me tenía que acostar con dos, tres y cuatro para tener un par de orgasmos. Seguía siendo frustrante. Yo quería más.

Las cosas cambiaron cuando uno de los ejecutivos a los que daba clase me propuso darle las mismas clases a su hijo de 25 años. Quería que alcanzase un nivel de inglés sobresaliente antes de ir a Boston, donde iba a empezar a trabajar en un banco de inversión.

Cuando conocí a David me sentí atraída por él, en lo único que pensaba era en tener sexo con él, me imaginaba follando con él y me excitaba sin freno ni control.

Un viernes me di cuenta de que prestaba más atención a mi escote que a mis explicaciones.
-¿Qué miras? –le pregunté.
-Perdón. Lo siento. Pocas veces he visto delante de mí una mujer tan bella como usted.
-Si vamos a tener sexo, mejor que me trates de tú.
David se quedó helado.
-¿Te has quedado sin palabras? –le pregunté.
-Si hiciésemos el amor estaría siendo infiel a mi chica.
-No vamos a hacer el amor, vamos a follar.
David tragó saliva.
-¿Nunca has follado con tu chica?
-Mi chica quiere que lleguemos vírgenes al matrimonio.
-¿Te vas a sacrificar por ella? No seas estúpido.
David se quedó pensativo.
-Mi primera fantasía siempre ha sido follar con una afroamericana.
-Haz realidad tu fantasía.

David no se cortó. Llevó sus manos a mi escote y me desgarró la blusa, apretó mis pechos y empezó a besarlos.
-¿Tienes hambre de sexo?
-Mucha hambre. Quiero comerte entera, follarte duro.
David me desgarró el wonderbrá, volvió a apretar mis pechos y empezó a chupar mis pezones.
-Me estás poniendo muy caliente.
Besé a David en la boca, luego saboreamos nuestras lenguas.
David puso sus manos en mi culo, me acercó a él y sentí su polla dura.
-David, ¿sabes que me excita tanto como follar?
-¿Qué?
-El sexo oral.

Nos desnudamos, nos tambamos sobre la alfombra del salón, él boca arriba, yo sobre él, en la postura del 69. Cogí su polla dura y empecé a masturbarle, a chuparle la polla. David gimió, y después empezó a besar mi sexo, lo abrió con sus dedos y metió su lengua en mi sexo, la sentí muy adentro.
-¿Te gusta, verdad? –le pregunté.
-Sí, sí, mucho. ¿Y a ti?
-Para ser novato, chupas muy bien.
-Tengo muchas ganas de sexo.
-Entonces calla y sigue chupando mi sexo, que yo haré lo mismo con tu polla.
Seguimos dándonos sexo oral. Cuanto más le chupaba la polla, más chupaba mi sexo, más cachonda me ponía. Daba estirones a su polla, la besaba, la chupaba, y él respondía metiendo su lengua muy adentro de mi sexo y presionando mi clítoris con sus dedos y con su lengua. Tanto presionó que tuve un orgasmo.

-Quiero follarte –dijo David.
-Y yo que me folles. Fóllame como te dé la gana.

David me tumbó boca arriba, la alfombra calentaba mi espalda, él se tendió sobre mí, deslizó su polla dura dentro de mi sexo, me besó la boca, el cuello, los pechos, otra vez la boca, nuestras lenguas jugaban. Sentía su piel caliente sobre la mía, que ardía. Nuestros cuerpos echaban fuego. Sujeté fuerte a David con brazos y piernas para sentir más adentro su polla.
-Me follas con ganas.
-Llevo semanas queriéndote follar.
-Sigue, sigue, déjate llevar por las ganas de follarme.
David paró y me dio un beso largo y caliente. Después se levantó.
-Pero, no dejes de follarme. Estaba a punto de tener otro orgasmo.
Entonces David presionó mi clítoris con su polla y sentí el orgasmo deseado, que agitó mi cuerpo.

-¿Quieres follarme otra vez?
-Sí. Te quiero follar a cuatro patas.
-Me gusta la postura del perrito. Me hace sentir muy zorra.
-¿Te gustaría que te llamase zorra?
-Soy tu zorra.
David deslizó su polla dura dentro de mi sexo. Sus embestidas eran brutales.
-¿Te gusta, zorra?
-Sí, mucho. No pares.
A veces, la polla de David se salía de sexo, o la sacaba él, para darme golpecitos en las nalgas o para rozarme el sexo con ella. Luego me la volvía a meter hasta muy adentro, con furia, con la furia que tienen los hombres que empiezan a practicar sexo por primera vez con la mujer que más han deseado. Mi sexo era fuego, echaba humo.
-Wendy, te estaría follando durante horas, pero si te sigo follando me voy a correr.
Entonces sacó su polla de mi sexo, me tumbó en el suelo y volvió a presionar mi clítoris con su polla. Sentí el tercer orgasmo.

-David, te mereces un regalo.
-¿Cuál?
-Vas a alucinar.
-Ponte en arco de triunfo sobre mis pechos.
Eso hizo David. Le agarré la polla, empecé a masturbarle, a chupársela. No paré hasta que se corrió a chorros. Cubrió mi cara con su semen, llenó mi boca. Él alucinó, yo aluciné.

Mientras nos duchábamos, pregunté a David por su chica.
-Paso de ella. Lo único que quiero es follarte una y mil veces.
David y yo estuvimos follando todo el fin de semana.


David se fue a Boston, y yo con él. Llevamos un año de relaciones. Pura fantasía sexual hecha realidad.

jueves, 2 de enero de 2014

SEXO EN LA OFICINA

Siempre ha querido tener sexo con mi jefe. Me llamo Sira. Me inspira Shyla Stylez.

Entré a trabajar en mi actual empresa con 24 años. Desde que entré como administrativa me encoñé de mi jefe. Intenté varias veces acercarme a él e insinuarme, pero no conseguía lo que quería de él: tener sexo. Como me gusta zorrear a los hombres para conseguir mis objetivos empecé a flirtear con uno de mis compañeros a la vista de mi jefe. Fue entonces cuando conseguí que mi jefe reaccionase a mi gusto.

Cuando mi compañero se fue de la oficina nos quedamos solos mi jefe y yo. Fue entonces cuando se acercó a mí.
-No me gusta que zorrees con mis empleados.
-Pero estoy necesitada de cariño.
-Las mujeres que zorrean no buscan cariño, buscan sexo.
-¿Acaso no tengo derecho a buscar sexo? ¿Acaso no tengo derecho a follar?
-Si quieres sexo me lo dices a la cara.
-Sí quiero sexo, sexo duro.

Fue entonces cuando David se acercó a mí, me quedé presa entre la pared y él, sin posibilidad de escapar. Me besó, me arrancó la blusa, sujetó mis pechos, los levantó, los besó, me quitó el wonderbrá, besó mis pezones. Mi excitación crecía, y la suya también, le metí mano, su polla estaba dura.
-Sira, veo que eres muy zorra.
-David, espero que sepas follar a una zorra, muy zorra.

David me dio la vuelta, me puso de cara a la pared, me dio unos azotes en el culo, me quitó la falda, me volvió a azotar, metió su mano entre mis piernas y me acarició el sexo.
-Estás muy caliente.
-¿Y sabes que quiere una mujer muy caliente?
-¿Que la follen duro?
-Que la follen muy duro.
-¿Y qué más?
-Que el hombre no se corte un pelo.
David entendió el mensaje. Se arrodilló, me dio la vuelta, me quitó las bragas, me abrió de piernas, me abrió el sexo y me hizo sentir su lengua.
-Chupa lo que quieras.
David no dejó de chupar. Mi excitación crecía. David se levantó me besó en la boca, me cogió de la mano y me llevó al sofá. Me sentó, se arrodilló, abrió mi sexo y metió la lengua muy adentro. Yo estaba alucinando.
-No pares –le pedí entre jadeos.
David besó, lamió mi clítoris con su lengua. Metió su dedo corazón en mi sexo levantó mi clítoris y lo presionó con su lengua.
-Sigue, sigue –le ordené.
David siguió y yo tuve mi primer orgasmo.

David tenía muy claro lo que quería él y lo que quería yo. Se sentó en el sofá, me sentó sobre él, metió su polla en mi sexo y empezó a follarme con locura, a veces paraba para excitarme el clítoris con sus caricias, también me acariciaba los pezones, me los pellizcaba y yo alucinaba. Me estaba follando como a mi gusta que me follen. Me aferré a David, que no dejaba de deslizar su polla dura dentro de mi sexo, que no dejaba de excitar mi clítoris, que quería que tuviese otro orgasmo.
-¿Te está gustando, zorra?
-Sí, sí, mucho. Fóllame mucho, como quieras.
David aceleró sus embestidas, la excitación de mi clítoris. Tuve otro orgasmo.

David quería más, y yo también. Nos pusimos de pie. David me pidió que me apoyase en la mesa, me abrió de piernas, él detrás, me empezó a dar golpes con su polla en las nalgas, entre los muslos, en mi sexo. Agarró su polla dura y la deslizó dentro de mi sexo.
-¿Te gusta tener mi polla dentro de tu sexo?
-Sí, sí, mucho.
-¿Es lo que siempre has querido, verdad?
-Sí, sí.
-Eres una zorra.
-Sí, soy una zorra. Soy tu zorra.
Las embestidas de David eran brutales. Me tenía sujeta por las caderas. Me hizo sentir su polla tan adentro que yo estaba alucinando. Hubo un momento que paró en sus embestidas, fue para excitar mi clítoris.
-¿Te gusta tocarme, verdad?
-Me gusta tocarte, besarte y follarte.
-Sigue follándome.
David aceleró sus embestidas y yo tuve mi tercer orgasmo.

-David, quiero más.
Me arrodillé delante de él, le cogí la polla y empecé a chupársela y a masturbarle.
-Sira, no pares hasta que me corra.
Obedecí. Quería que se corriese.
-¿Te gusta?
-Me gusta, sigue.
Seguí chupando.
-¿Te gusta mi polla?
-Me vuelve loca.
-Sigue chupando, que estoy a punto.
En un minuto de la polla de David empezó a salir su jugo delicioso. Se corrió en mi cara, a chorros. Recogí el semen de mis mejillas y me chupé los dedos.
-Qué rico.

El fin de semana lo pasamos juntos, follando. El lunes despidió al empleado con el que me vio zorrear y me ascendió a secretaria personal… para todo.